Maduro herido y escoltado por la DEA: filtran video de su llegada a EE.UU.

0
53

Periodistas estadounidenses difunden video inédito del presidente venezolano Nicolás Maduro caminando esposado por las oficinas de la DEA en Nueva York, donde grita: “¡Estoy herido!” tras ser trasladado ilegalmente tras una operación militar en Caracas

La noche del 4 de enero de 2026, mientras millones celebraban el Año Nuevo, una grabación clandestina sacudió las redes globales: Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, aparece caminando por un pasillo de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Nueva York, escoltado por agentes armados, con la ropa desaliñada y visiblemente afectado. En medio del pasillo, gira su rostro hacia las cámaras de seguridad y, con voz quebrada, exclama: “¡Buenas noches! ¡Feliz Año Nuevo! ¡ESTOY HERIDO!”.

El video, filtrado por periodistas estadounidenses que aseguran tener acceso a fuentes internas de la agencia antidrogas, confirma lo que Caracas denunció horas antes: Maduro fue capturado en suelo venezolano durante una operación militar masiva de EE.UU. y trasladado ilegalmente a territorio norteamericano, sin orden judicial internacional ni proceso de extradición.

Las imágenes muestran al mandatario con las manos esposadas, caminando con dificultad, mientras funcionarios de la DEA lo rodean sin brindarle asistencia médica. Su grito —mezcla de ironía, dolor y desafío— ha sido interpretado como una última declaración de dignidad desde el cautiverio, en lo que muchos en América Latina ya califican como un “secuestro de Estado”.

Según fuentes cercanas al gobierno venezolano, las heridas de Maduro podrían haberse producido durante el asalto a su residencia en Caracas, donde, según relatos previos de Trump, las fuerzas estadounidenses utilizaron “sopletes enormes” para atravesar una supuesta “fortaleza de acero”. Hasta ahora, ni el Departamento de Estado ni la DEA han confirmado ni desmentido el estado de salud del presidente venezolano.

El gobierno bolivariano reiteró su condena: “Se trata de una agresión militar flagrante y un crimen de lesa humanidad”, al tiempo que exigió a la Cruz Roja Internacional acceso inmediato a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, cuyo paradero sigue sin confirmarse.

Mientras tanto, en Washington, la fiscal general Pamela Bondi mantuvo su postura: “Enfrentarán la ira de la Justicia estadounidense por narcoterrorismo”. Pero el video filtrado ha generado divisiones incluso dentro del establishment estadounidense. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, pidieron una investigación urgente sobre las condiciones de detención, recordando que todo detenido, sin importar los cargos, tiene derecho a atención médica inmediata.

Rusia y China exigieron una sesión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU, calificando el traslado como “piratería moderna”. “Ningún país puede convertirse en juez, jurado y verdugo de otro”, declaró el embajador ruso ante Naciones Unidas.

En América Latina, la reacción es de alarma. México, Brasil y Argentina reafirmaron su compromiso con el principio de no intervención, mientras movimientos sociales convocan protestas frente a embajadas estadounidenses en toda la región.

El grito de Maduro —“¡Estoy herido!”— ya no es solo una declaración personal. Se ha convertido en el símbolo de una soberanía violada, de un orden internacional fracturado, y de un hemisferio que se debate entre el derecho y la fuerza. Y mientras el mundo observa, la pregunta persiste: ¿Hasta dónde llegará EE.U.U. en su cruzada para imponer su versión de la justicia?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí