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Petroleros venezolanos zarpam en modo oscuro tras captura de Maduro

Al menos una docena de buques sancionados, algunos con destino a China, han salido de aguas venezolanas en “modo oscuro” desde el 1 de enero, desafiando —o aprovechando— la ambigüedad del embargo petrolero de Trump tras la intervención militar en Caracas

En medio del caos diplomático y militar que siguió a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en la madrugada del sábado 4 de enero, el mar Caribe ha sido escenario de una operación silenciosa pero trascendental: al menos una docena de petroleros sancionados han zarpado de puertos venezolanos en “modo oscuro”, es decir, con sus sistemas de identificación desactivados para evitar ser rastreados.

Según documentos confidenciales revisados por Reuters y datos del servicio de monitoreo TankerTrackers.com, estos buques —la mayoría superpetroleros que habitualmente transportan crudo a China— dejaron aguas venezolanas en los primeros días de 2026, algunos incluso el mismo sábado, apenas horas después del bombardeo en Caracas y la detención del mandatario bolivariano.

Las imágenes satelitales muestran que al menos cuatro de estos buques tomaron una ruta al norte de la isla de Margarita, tras hacer una breve escala cerca de la frontera marítima de Venezuela, en lo que parece un intento deliberado de evadir la vigilancia aérea y marítima. Todos los buques identificados figuran en listas de sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU., lo que hace su operación aún más riesgosa… y políticamente significativa.

La situación plantea una interrogante clave: ¿Están estos movimientos desafiando el embargo petrolero impuesto por Donald Trump? Oficialmente, el presidente estadounidense declaró el sábado que el embargo sigue “plenamente vigente”. Sin embargo, en la misma declaración, añadió una frase sorprendente: “Los principales clientes de Venezuela, incluida China, seguirán recibiendo petróleo”.

Esta contradicción —bloqueo vigente, pero exportaciones permitidas— ha generado confusión en los mercados y en la industria petrolera global. ¿Se trata de una excepción tácita para aliados estratégicos como China? ¿O es una señal de que el control estadounidense sobre el petróleo venezolano ya no busca detener las exportaciones, sino redirigirlas bajo nuevos términos?

Hasta ahora, ni la Casa Blanca, ni el Departamento de Estado, ni la estatal PDVSA, ni el Ministerio de Petróleo de Venezuela han respondido a las solicitudes de comentarios. Pero las fuentes de la industria aseguran que los movimientos no son aislados: un segundo grupo de barcos más pequeños, también sancionados, ha salido del país tras completar operaciones domésticas o descargar combustible importado.

Analistas petroleros señalan que si estas exportaciones se consolidan, podría significar un cambio estratégico en la política energética de Washington: en lugar de estrangular la economía venezolana, EE.UU. podría estar permitiendo flujos controlados a cambio de cooperación en la transición pos-Maduro. O, en el peor de los casos, estar capturando una parte de esos ingresos sin reconocerlo públicamente.

Mientras tanto, en los puertos de José y Puerto La Cruz, los trabajadores cargan en silencio. Los sistemas AIS están apagados, los transpondedores desactivados, y los radares civiles no ven nada. Pero los satélites sí. Y el mundo observa: cuando un imperio cambia las reglas, el petróleo siempre encuentra un camino… incluso en la oscuridad.

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