Ícono del sitio Nenka media

Sheinbaum condena invasión a Venezuela: “América pertenece a sus pueblos, no a potencias”

En una declaración histórica, la presidenta Claudia Sheinbaum rechaza con firmeza la captura de Maduro por EE.UU., reafirma la doctrina de no intervención y proclama que “América pertenece a sus pueblos, no a doctrinas ni potencias”

En medio de una ola de tensiones geopolíticas sin precedentes en el hemisferio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, alzó la voz con una claridad que resonó desde el Palacio Nacional hasta las salas de la ONU. En una enérgica declaración pública, condenó el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa por parte de Estados Unidos, calificando la operación como una “intervención directa” que viola los principios más sagrados del derecho internacional.

“La posición de México ante una intervención es clara”, afirmó Sheinbaum. “Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países”. Con estas palabras, la mandataria no solo defendió a Venezuela, sino que reafirmó una tradición diplomática que ha sido pilar de la política exterior mexicana desde el siglo XX: la autodeterminación de los pueblos como derecho inalienable.

La presidenta no dudó en contextualizar históricamente la agresión: “La historia de América Latina es clara y contundente: la intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar ni estabilidad duradera”. Y con una frase que ya se ha vuelto icónica, sentenció: “Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno”.

Sheinbaum subrayó que esta postura no es una ocurrencia ideológica, sino un mandato constitucional. “México, por su Constitución y por congruencia, siempre se opondrá a las intervenciones militares que trivialicen la autodeterminación”. Y recordó que este principio no es exclusivo de México: está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y en el derecho internacional consuetudinario.

Fue entonces cuando pronunció una de las frases más contundentes de su mandato: “América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman”. Un mensaje directo a Washington, que en días recientes ha declarado su intención de “gobernar Venezuela hasta lograr una transición adecuada”.

Pero Sheinbaum también fue clara sobre la relación con su vecino del norte. Lejos de adoptar un tono confrontacional, trazó una línea precisa: “Cooperación, sin subordinación”. Detalló los avances en materia de seguridad, especialmente en la lucha contra el fentanilo y otras drogas, logrados mediante un entendimiento basado en cuatro principios: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin jerarquías.

“Incluso por razones humanitarias, cooperamos para evitar que drogas lleguen a la población estadounidense”, explicó, demostrando que el respeto no impide la colaboración, pero sí veta la imposición.

Al finalizar, Sheinbaum cerró con una afirmación que reafirma la identidad nacional: “En México manda el pueblo. Somos un país libre, independiente y soberano”. En un momento en que la región se debate entre el alineamiento y la resistencia, su mensaje no solo defiende a Venezuela, sino que reclama un orden internacional basado en la igualdad, no en la fuerza.

Salir de la versión móvil