En su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum denuncia una “manipulación editorial deliberada” del diario Reforma, que publicó acusaciones sin pruebas contra Maduro y usó fotos de AMLO para inducir una falsa narrativa política
La mañana del 6 de enero de 2026, el Salón Tesorería del Palacio Nacional fue escenario de una lección magistral sobre ética periodística. La presidenta Claudia Sheinbaum dedicó un segmento de su conferencia mañanera a desmontar una nota publicada por el diario Reforma, que —según ella— utiliza imágenes engañosas y contexto distorsionado para vincular al expresidente Andrés Manuel López Obrador con supuestas actividades de narcotráfico del presidente venezolano Nicolás Maduro.
La polémica surgió cuando Reforma publicó una nota titulada con acusaciones graves contra Maduro, incluyendo que operó el tráfico de drogas desde México. Pero lo que encendió las alarmas fue la portada: una fotografía de Maduro junto a AMLO, tomada en años recientes, acompañada de un texto que —como reconoce el mismo diario en su primer párrafo— hace referencia a hechos ocurridos entre 2006 y 2008, cuando Maduro era canciller de Venezuela… y en México gobernaba Felipe Calderón.
“¿Qué tienen que ver las fotografías con la nota?”, preguntó Sheinbaum, mostrando las páginas del periódico frente a las cámaras. “Este es el periodo de Calderón. Toda la nota tiene que ver con el 2006, el 2008… ¿Dónde está Calderón aquí en la foto con Hugo Chávez?”, cuestionó con ironía, subrayando la deshonestidad editorial del medio.
La mandataria fue clara: no está evaluando la veracidad de las acusaciones contra Maduro, pues desconoce su origen y no ha sido presentada ninguna prueba ante autoridades mexicanas. Lo que sí condena es el uso tendencioso de imágenes para fabricar una conexión inexistente entre AMLO y actividades ilícitas en Venezuela.
“Lo que se está haciendo es construir una supuesta verdad cuando está manipulada”, afirmó Sheinbaum, recordando que durante el gobierno de López Obrador, México actuó como mediador neutral en el conflicto venezolano. “Hubo opositores que se resguardaron en la embajada de México en Venezuela… pero esta búsqueda de querer decir que ‘México va hacia Venezuela’ es una narrativa falsa”, explicó.
La presidenta insistió en que los medios tienen una responsabilidad ética con sus audiencias. “La ciudadanía tiene derecho a información veraz, no a montajes que buscan confundir y politizar”, dijo, en una defensa firme del periodismo responsable frente a lo que calificó como una instrumentalización ideológica de la noticia.
El incidente no es menor. En un contexto de alta tensión regional —con la reciente captura de Maduro por EE.UU., amenazas de intervención en varios países y polarización mediática—, el uso de imágenes fuera de contexto puede alimentar percepciones erróneas, dañar reputaciones y socavar la confianza en la información.
Sheinbaum dejó un mensaje claro: en democracia, la verdad no se construye con fotos convenientes, sino con hechos verificables. Y mientras Reforma se defiende alegando “libertad de expresión”, millones de mexicanos se preguntan: ¿dónde está la línea entre informar y manipular?
