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Sheinbaum rechaza amenazas de Trump: “México no aceptará ninguna intervención”

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 5 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar; Marath Bolaños López, secretario del Trabajo y Previsión Social; Carlos Torres Rosas, Coordinador general de programas para el Bienestar; Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Pamela López, Directora de la Escuela es Nuestra; Julio César León Trujillo, coordinador nacional de becas para el Bienestar; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco) y Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

Ante las acusaciones de Donald Trump de que México “tiene miedo” a los cárteles, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirma la soberanía nacional y presenta una estrategia integral de seguridad basada en causas sociales, inteligencia y coordinación, no en invasiones extranjeras

La mañana del martes 7 de enero de 2026, el Salón Tesorería del Palacio Nacional fue escenario de una defensa firme y serena de la soberanía mexicana. Ante las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que “México tiene miedo a los cárteles” y sugirió una posible intervención militar, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió con claridad, contundencia y una pizca de diplomacia: “Son formas de hablar del presidente Trump”.

Pero más allá del tono, Sheinbaum fue categórica: una incursión del Ejército de EE.UU. en territorio mexicano “no está sobre la mesa”. “Él ha insistido en que el Ejército de Estados Unidos pueda ingresar a México y nosotros le hemos dicho que no”, afirmó durante su conferencia matutina, subrayando que esta postura no es negociable. “La intervención no es una opción”, reiteró con firmeza.

La mandataria no solo rechazó las acusaciones, sino que desmontó la narrativa de que México es un “Estado fallido” controlado por el crimen organizado. “La inseguridad y la violencia derivada de la delincuencia organizada no se resuelve con una intervención”, sentenció, recordando que la historia ha demostrado que las soluciones impuestas desde el exterior suelen agravar los conflictos, no resolverlos.

En lugar de tropas extranjeras, Sheinbaum presentó la estrategia integral de seguridad de su gobierno, construida sobre cuatro ejes fundamentales:

  1. Atención a las causas sociales de la violencia,
  2. Consolidación de la Guardia Nacional y las policías estatales,
  3. Fortalecimiento de la inteligencia y la investigación, y
  4. Coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales.

“Hemos planteado una estrategia que tiene que ver con la atención a las causas y la cero impunidad”, explicó, dejando claro que la lucha contra la violencia debe ser integral, humana y sostenible, no meramente represiva.

Al mismo tiempo, Sheinbaum reconoció la cooperación existente con Estados Unidos, pero trazó una línea roja: “sin subordinación y con pleno respeto a la soberanía”. Dicha colaboración, detalló, se limita al intercambio de información, capacitación de fuerzas de seguridad y combate conjunto al tráfico de drogas —especialmente al fentanilo—, siempre bajo los marcos legales y constitucionales de México.

Su mensaje fue doble: por un lado, una advertencia a Washington: México no permitirá que su territorio sea tratado como un campo de operaciones unilateral. Por otro, un reafirmación interna: el Estado mexicano tiene capacidad, estrategia y dignidad para enfrentar sus propios desafíos.

En un momento en que Trump amenaza con operaciones similares en Venezuela, Colombia y ahora México, la postura de Sheinbaum no solo defiende al país, sino que reivindica el principio de no intervención como pilar de la política exterior latinoamericana. Y lo hace sin confrontación innecesaria, pero sin ceder un milímetro en lo esencial: la soberanía.

Porque, como ha repetido en múltiples ocasiones: “En México manda el pueblo. Somos un país libre, independiente y soberano”.

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