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México pavimenta el progreso: 45 mil km de carreteras mantenidas en 2025

Con una inversión de 11 mil millones de pesos, el gobierno de Sheinbaum transforma la red carretera federal en un motor de movilidad, seguridad y empleo para más de 170 millones de personas

Ciudad de México, 12 de enero de 2026 — Mientras el país avanza hacia una nueva era de desarrollo equilibrado, las carreteras mexicanas cuentan su propia historia de transformación. Durante 2025, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum llevó a cabo una de las campañas más ambiciosas de mantenimiento vial en décadas: más de 45 mil kilómetros de carreteras federales libres de peaje recibieron mantenimiento rutinario, beneficiando directamente a 126 millones de personas que transitan diariamente por estas vías.

Esta estrategia, ejecutada por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), no responde a una lógica meramente técnica, sino a una visión integral: la infraestructura como pilar del bienestar social. “No se trata solo de asfalto, sino de seguridad, eficiencia y dignidad para quienes viajan, trabajan y viven en cada rincón del país”, señaló un funcionario de la dependencia.

La inversión total superó los 11 mil millones de pesos: 4 mil millones para el mantenimiento rutinario y más de 7 mil millones para obras de conservación periódica en 2,754 kilómetros adicionales. Estos esfuerzos no solo mejoraron la calidad del pavimento, sino que ampliaron la vida útil de las carreteras, redujeron accidentes y optimizaron el transporte de mercancías, especialmente en zonas estratégicas como el sur-sureste, el Bajío y los corredores fronterizos.

Pero el impacto va más allá del concreto. El programa activó 297 frentes de trabajo en todo el territorio nacional, generando más de 8,400 empleos directos e indirectos, muchos de ellos en comunidades marginadas. “Cada bache reparado es también un salario en casa, una escuela mejor conectada, un producto que llega a tiempo”, explicó un ingeniero de la SICT en entrevista con medios locales.

Este enfoque refleja la filosofía de la Cuarta Transformación: la obra pública no es gasto, sino inversión en el pueblo. Y los resultados son tangibles. En estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Veracruz, donde el abandono vial fue histórico, hoy camiones escolares, ambulancias y productores agrícolas circulan con mayor seguridad y rapidez. La integración territorial ya no es un lema: es una realidad sobre ruedas.

Además, al priorizar las carreteras libres de peaje, el gobierno reafirma su compromiso con la equidad: porque el derecho a la movilidad no debe depender del poder adquisitivo. En un contexto global de crisis logística y desigualdad, México apuesta por una red vial que conecte no solo ciudades, sino oportunidades.

Al inicio del gobierno de Sheinbaum, esta política sienta las bases de un modelo de desarrollo incluyente, donde la infraestructura no es un lujo para unos pocos, sino un derecho colectivo. Porque, como dice el dicho popular, “no hay desarrollo sin caminos”. Y en 2025, México construyó muchos.

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