
En su conferencia mañanera, la presidenta Sheinbaum denuncia que sectores de la oposición anhelan una intervención estadounidense para derrocar al gobierno, al carecer de respaldo popular y apostar por el favor externo
Ciudad de México, 15 de enero de 2026 — La tensión entre el gobierno y la oposición alcanzó un nuevo nivel este miércoles, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una de sus críticas más contundentes hasta la fecha: acusó a la oposición mexicana de desear abiertamente una intervención militar de Estados Unidos en México, con tal de regresar al poder.
Durante su conferencia mañanera, Sheinbaum reaccionó con firmeza ante las especulaciones sobre su reciente llamada con Donald Trump, en la que logró desactivar las amenazas de intervención. “¿Quién va a buscar afuera del país el apoyo que no tiene aquí? Pues solamente el que no quiera México, solamente el que no quiere a México”, afirmó, mirando directamente a las cámaras.
Y fue más lejos: “A ellos les hubiera gustado que esta llamada no hubiera salido bien, pero no, se van a quedar con las ganas”. La mandataria dejó claro que, para ciertos sectores conservadores, el fracaso diplomático habría sido una victoria política: una excusa para justificar la entrada de tropas extranjeras y, con ello, el colapso del proyecto de la Cuarta Transformación.
Sheinbaum señaló que la narrativa de que su gobierno “protege a la delincuencia organizada” es una construcción deliberada de la oposición, diseñada para erosionar la confianza ciudadana y abrir la puerta a la injerencia externa. “Toda esta idea viene de ellos… ¿Qué les gustaría a ellos? La intervención de Estados Unidos en México, porque como no tienen apoyo popular en nuestro país, ellos creen que tienen que ir a buscar desde fuera”.
La presidenta vinculó esta actitud con una tradición histórica: “El conservadurismo no ha cambiado desde el siglo XIX. Siguen esperanzados en que alguien de fuera gobierne el país”. Una referencia clara a las invasiones francesas, las intervenciones estadounidenses del siglo XIX y XX, y la mentalidad colonial que, según ella, persiste en ciertas élites nacionales.
Pero frente a esa postura, Sheinbaum reafirmó el rumbo de su gobierno: construir un proyecto de nación desde el pueblo, con bienestar, soberanía y dignidad. Y aunque mantendrá una relación respetuosa con Washington, subrayó que ninguna alianza será a costa de la autonomía nacional.
En un momento en que América Latina enfrenta presiones sin precedentes, el mensaje de Sheinbaum no solo defiende a México: rechaza la lógica del entreguismo y celebra la capacidad del pueblo para decidir su destino. Porque, como dijo sin titubear, quien busca gobernantes en el extranjero, no merece gobernar en casa.