En una llamada de 15 minutos, la presidenta Sheinbaum rechazó con firmeza la oferta de Trump de enviar tropas a México y logró un acuerdo bilateral para combatir el crimen sin violar la soberanía nacional
Ciudad de México, 14 de enero de 2026 — La mañana del martes arrancó con una noticia que alivió a millones de mexicanos: la amenaza de una intervención militar estadounidense en suelo nacional había sido desactivada. Durante su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum reveló los detalles de una llamada directa con Donald Trump que, en apenas 15 minutos, evitó una crisis diplomática y reafirmó los principios constitucionales de México.
El contexto era tenso. En días recientes, Trump había repetido en público su disposición a enviar tropas a México para “combatir al crimen organizado”, en línea con sus operativos en Venezuela y Colombia. Pero Sheinbaum no dudó: “El pueblo de México tiene que saber primero que su Presidenta nunca va a negociar la soberanía, ni la integridad territorial, jamás”, afirmó con contundencia desde el Salón Tesorería.
Durante la conversación, Trump le propuso: “Si México lo pide, Estados Unidos está listo para enviar tropas”. La respuesta fue clara y soberana: “Hasta ahora vamos muy bien, no es necesario. Además está la soberanía de México y la integridad territorial”. Según Sheinbaum, el mandatario estadounidense “lo entendió”, y la charla se mantuvo en un tono “muy amable”.
Pero más allá del rechazo, hubo acuerdos concretos. Ambos países ratificaron un enfoque de cooperación sin subordinación: México seguirá reduciendo el tráfico de drogas hacia EE.UU. —ya disminuido en un 50%—, mientras que Washington se comprometió a contener el flujo de armas hacia México, una de las principales causas de la violencia en el país.
Sheinbaum destacó que esta relación no es coyuntural: “Ya llevamos casi un año de relación con el presidente Trump… la comunicación, la coordinación y la defensa del pueblo de México son permanentes”. Y dejó claro que, si fuera necesario, “llamar a una movilización” sería una opción legítima para proteger la soberanía.
Además, la mandataria reiteró la condena total de México a la invasión de EE.UU. en Venezuela, y subrayó que, pese a las diferencias, ambos países seguirán resolviendo sus asuntos bilaterales “en conjunto y con respeto”.
En un mundo donde las potencias imponen su voluntad con amenazas, la postura de Sheinbaum marcó una diferencia: diplomacia firme, diálogo respetuoso y soberanía inquebrantable. Porque, como dijo sin titubear, México coopera, pero no se rinde.
