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Sheinbaum tacha de ‘bastante mala’ la reforma electoral de Claudio X. González

Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 15 de enero de 2026. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo”, en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía; Fabio Sandri, director ejecutivo global de Pilgrim's Pride Corporation; Jesús Muñoz, presidente y director general de Pilgrims México y Noemí Juárez Pérez, subsecretaria de Educación Pública, encargada de la sección “Mujeres en la Historia”. Foto: Hazel Cárdenas / Presidencia

El choque de visiones: cómo la 4T rechaza las propuestas electorales de la derecha y avanza con su propia reforma

En la penumbra matutina del Palacio Nacional, donde cada palabra resuena como un acto político, la presidenta Claudia Sheinbaum no solo respondió a una pregunta: desmontó una narrativa. Durante su conferencia mañanera, al ser cuestionada sobre si se tomarían en cuenta las propuestas de la oposición para la reforma electoral, la mandataria confirmó que “se escucha a todas y a todos”. Pero luego, con una sonrisa irónica, dejó caer una crítica contundente: “Leí la propuesta que presentó Claudio X. González, bastante mala por cierto”.

La frase, breve pero demoledora, sintetiza el abismo entre dos visiones del sistema político mexicano. Mientras el gobierno de la Cuarta Transformación impulsa una reforma centrada en la austeridad, la reducción de plurinominales y el recorte al financiamiento público a partidos sin respaldo ciudadano, figuras como Claudio X. González —hijo del magnate Eugenio Garza Lagüera y artífice del bloque opositor entre 2021 y 2024— proponen lo contrario: más escaños asignados sin voto popular y más dinero público para partidos minoritarios.

Sheinbaum reveló que también leyó la propuesta redactada por el exconsejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, y la calificó como “no muy buena”, señalando que su visión del instituto electoral contrasta radicalmente con la del gobierno. Incluso mencionó la extensa iniciativa del propio INE, que sugiere posponer la segunda etapa de la elección judicial hasta 2028 para evitar coincidir con la elección intermedia, una idea que, aunque técnica, refleja la resistencia institucional al cambio.

Pero más allá de las críticas, la presidenta reafirmó su compromiso con un proceso incluyente: todas las propuestas serán consideradas, y el debate se trasladará al Congreso, donde la oposición tendrá voz. No obstante, dejó claro que el rumbo está trazado: la reforma busca democratizar la representación, no perpetuar el poder de cúpulas partidistas.

“Lo que se busca desde la 4T es depurar las listas de plurinominales y reducir el gasto de partidos políticos”, explicó, contrastando directamente con las iniciativas conservadoras, que buscan “garantizar más escaños plurinominales y aumentar el presupuesto de los partidos políticos sin importar si fueron o no votados”.

La ironía no pasa desapercibida. Mientras la ciudadanía exige menos gasto político y más rendición de cuentas, sectores de la oposición defienden un modelo que permite que partidos con menos del 3% de los votos accedan a curules y millones de pesos del erario. Para Sheinbaum, esto no es democracia: es privilegio disfrazado de pluralismo.

Finalmente, adelantó que la propuesta oficial del gobierno estará lista en la primera quincena de febrero y será enviada al Congreso para su discusión. El mensaje es claro: el diálogo está abierto, pero el principio es inquebrantable: los recursos del pueblo deben servir al pueblo, no a mantener estructuras políticas obsoletas.

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