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México recauda 6 billones de pesos en 2025: Sheinbaum anuncia ofensiva contra factureras y evasión en aduanas

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 19 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Edgar Amador, secretario de Hacienda; Antonio Martínez Dagnino, Jefe del Servicio de Administración Tributaria; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco); Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

Con un crecimiento sostenido desde 2019, el SAT logra récord histórico de recaudación en 2025 y prepara una estrategia más eficaz y transparente para combatir la evasión fiscal en 2026.

Ciudad de México, 19 de enero de 2026 — En medio de un panorama económico complejo, el gobierno federal reportó un logro fiscal sin precedentes: en 2025, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) recaudó 6,045,795 millones de pesos, un incremento de 487,446 millones respecto al año anterior, lo que representa un crecimiento del 4.8%. Durante la Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó este resultado como fruto de una política de Estado orientada a la equidad tributaria, sin aumentar impuestos, sino fortaleciendo la capacidad de recaudación y combatiendo la evasión.

“En la Ley de Ingresos de 2026 no hubo aumento de impuestos, solo actualización por inflación”, subrayó Sheinbaum, reafirmando el compromiso de su administración con la estabilidad fiscal y la justicia social. Pero el verdadero giro estratégico llegó con el anuncio de las dos grandes líneas de acción para 2026: combatir a las “factureras” y cerrar fugas en las aduanas. “Son áreas donde hay corrupción y fugas del erario”, dijo la mandataria, anticipando que el SAT intensificará auditorías focalizadas en esquemas fraudulentos.

Los números respaldan la urgencia. Según Antonio Martínez Dagnino, titular del SAT, en 2025 se superó en 101.6% la meta de la Ley de Ingresos, recaudando 93,803 millones más de lo esperado. Además, los ingresos por recaudación exterior en aduanas alcanzaron 1,449,458 millones de pesos, un 16% más que en 2024, lo que refleja tanto un mayor comercio como una mejor fiscalización en puntos fronterizos.

Pero lo más significativo es la tendencia de fondo: desde 2019, los ingresos federales han crecido de forma sostenida y acelerada, pasando de 4.03 billones a más de 6 billones en 2025. Tras años de estancamiento durante la pandemia (con crecimientos mínimos de 1.4% en 2020 y 0.2% en 2021), la recuperación se consolidó en 2022 y 2023, y ahora se acelera con cifras superiores al 4%.

Para 2026, el SAT proyecta recaudar 6,544,301 millones de pesos —un aumento de 496,309 millones—, lo que implica un crecimiento del 4.6%. Y para lograrlo, implementará un nuevo modelo de auditoría, más ágil, justo y transparente. Entre sus mejores prácticas destacan: realizar una sola auditoría por contribuyente, solicitar solo muestras representativas (no el 100% de la documentación), garantizar criterios uniformes en todo el país, y reducir los tiempos de devolución: 5 días hábiles para personas físicas y 30 para empresas (cuando la ley permite hasta 40).

Además, el SAT ha definido con precisión quiénes serán auditados: contribuyentes que operen con factureras o nomineras, declaren pérdidas recurrentes sin justificación, simulen deducciones, oculten ingresos, abusen de estímulos fiscales, presenten inconsistencias entre compras e importaciones, subvalúen mercancías, no paguen retenciones a empleados, usen paraísos fiscales o soliciten devoluciones improcedentes.

Este enfoque marca un cambio de paradigma: ya no se trata de perseguir a todos, sino de identificar con inteligencia a quienes defraudan al fisco. Es una estrategia que busca equilibrio: más recaudación, menos carga para los contribuyentes cumplidos.

En un momento en que el país necesita recursos para salud, educación y seguridad, esta ofensiva fiscal no es solo técnica, sino moral. Porque, como dijo Sheinbaum, pagar impuestos no es un costo, sino un acto de ciudadanía. Y el Estado, a su vez, debe garantizar que cada peso recaudado se use con transparencia y eficacia.

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