Von der Leyen impulsa una Europa soberana: menos dependencia de EE.UU. y más alianzas globales

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En Davos, la presidenta de la Comisión Europea lanza una hoja de ruta para una “nueva independencia europea”, con acuerdos comerciales estratégicos, defensa ártica y una respuesta firme a las amenazas arancelarias de Trump.

Davos, Suiza — En medio del frío alpino y el calor de las tensiones geopolíticas, Ursula von der Leyen subió al podio del Foro Económico Mundial con un mensaje claro: Europa ya no puede esperar a que otros definan su destino. En una intervención histórica este 20 de enero, la presidenta de la Comisión Europea llamó a construir una “nueva forma de independencia europea”, no como reacción coyuntural, sino como “imperativo estructural” frente a un orden mundial en transformación.

Inspirada en el colapso del sistema de Bretton Woods en 1971 —cuando EE.UU. desvinculó el dólar del oro—, Von der Leyen advirtió que la dependencia de monedas y decisiones extranjeras es un riesgo existencial. “Las sacudidas geopolíticas pueden y deben servir de oportunidad para Europa”, afirmó, recordando que hace un año su llamado fue recibido con escepticismo, pero hoy existe un consenso creciente: el cambio es permanente, y Europa debe adaptarse o quedar atrás.

Su estrategia tiene tres pilares: comercio, seguridad y soberanía tecnológica. En lo comercial, destacó el reciente acuerdo de libre comercio con el Mercosur, que beneficiará a más de 700 millones de consumidores, y anunció su próximo viaje a la India para sellar lo que ha bautizado como “la madre de todos los acuerdos”: una alianza que crearía un mercado de 2,000 millones de personas, representando el 25% del PIB mundial. A esto se suman pactos con México, Suiza, Indonesia, y negociaciones avanzadas con Australia, Malasia y Emiratos Árabes.

Pero el verdadero giro está en la defensa de la autonomía estratégica. Ante las amenazas arancelarias de Donald Trump —que prometió gravámenes del 10% a ocho países europeos por enviar tropas simbólicas a Groenlandia—, Von der Leyen fue contundente: “Es un error, especialmente entre aliados”. Y advirtió: “Sumergirnos en una espiral de aranceles solo beneficiaría a nuestros adversarios”.

Aun así, reafirmó el compromiso con Washington: “Consideramos al pueblo estadounidense no solo nuestro aliado, sino también nuestro amigo”. Pero dejó claro que la amistad no significa sumisión: “Un acuerdo es un acuerdo… y cuando dos aliados se dan la mano, tiene que significar algo”. La UE, aseguró, responderá con “firmeza, unidad y proporcionalidad”.

Más allá de la retórica, Von der Leyen anunció acciones concretas. Reveló un plan de inversiones en Groenlandia para fortalecer su economía local y, en un giro simbólico, propuso usar el aumento del gasto en defensa para desarrollar capacidades europeas de rompehielos y equipos árticos. “La soberanía y la integridad de un territorio no son negociables”, dijo, en una clara defensa de la autodeterminación groenlandesa frente a las ambiciones de Trump.

Para facilitar esta transformación interna, anunció que la Comisión presentará pronto el “Régimen 28”, una propuesta del expresidente italiano Enrico Letta para crear normas únicas y sencillas que permitan a las empresas operar sin barreras dentro de la UE. “Necesitamos estructuras empresariales a nivel europeo”, explicó, reconociendo que la fragmentación interna ha frenado la competitividad del bloque.

Al cerrar su discurso, Von der Leyen lanzó una declaración de principios: “Desde Latinoamérica hasta el Indo-Pacífico y mucho más allá, Europa siempre elegirá el mundo. Y el mundo está preparado para elegir a Europa”.

En un momento en que el multilateralismo se tambalea, su mensaje es un faro: Europa no busca aislarse, sino redefinir su lugar en el mundo con soberanía, cooperación y visión de largo plazo. Porque, como dijo, el futuro no se espera: se construye.

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