Trump Despliega una “Operación Captura” contra Inmigrantes Somalíes en Maine.

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En las Frías Calles de Lewiston, una Ola de Agentes de ICE Ejecuta la Nueva Estrategia Migratoria de Trump, Generando Miedo y Condena entre los Residentes y Autoridades Locales.

Bajo un cielo plomizo de enero, más de un centenar de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) descendieron sobre las calles de Maine. Era el inicio de la “Operación Captura del Día”, una nueva ofensiva migratoria ordenada por la administración Trump que tiene en la mira a uno de los grupos más vulnerables del estado: la comunidad de refugiados somalíes.

El operativo, confirmado este 21 de enero por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), no es una acción aislada. Es la materialización de una retórica hostil que el presidente Donald Trump ha cultivado durante semanas. Tras un caso de fraude en Minnesota en el que se vieron implicados algunos estadounidenses de origen somalí, Trump cargó contra la comunidad, llamándolos “basura” y declarando que deberían “irse del país”. Ahora, las palabras se transforman en acción en Maine, un estado con una de las poblaciones de refugiados somalíes más significativas del país.

Testigos entrevistados por la agencia Reuters describieron la llegada masiva de agentes, equipados y desplegados en lo que parece ser una redada coordinada. “Es una invasión de uniformes. La gente tiene miedo de salir de sus casas”, relató un residente de Lewiston que pidió mantener su anonimato por temor a represalias. El alcalde de esa ciudad, Carl Sheline, no tardó en pronunciarse. Con un tono de indignación y frustración, denunció el martes el incremento visible de agentes y condenó las “tácticas de terror e intimidación” empleadas, que a su juicio mostraban “una completa falta de humanidad”.

La operación también ha abierto un nuevo frente de conflicto entre el gobierno federal y las autoridades estatales. La gobernadora de Maine, la demócrata Janet Mills, había advertido la semana pasada, incluso antes del inicio formal del operativo, que las “agresivas estrategias” de la administración Trump “no eran bienvenidas” en su estado. Sus palabras parecen haber caído en oídos sordos en Washington, donde la política de mano dura contra la inmigración irregular y ciertos grupos de migrantes se ha reinstalado como una prioridad absoluta.

Maine, conocido por sus paisajes tranquilos y sus pequeñas comunidades, se ha convertido de la noche a la mañana en un campo de prueba para una política migratoria que muchos califican de despiadada. Para la administración Trump, se trata de “aplicar la ley” y cumplir con las promesas de campaña sobre el control fronterizo. Para los residentes de Lewiston y para los defensores de los derechos humanos, es una operación de acoso que estigmatiza a toda una comunidad basándose en la acción de unos pocos y que siembra el pánico entre familias que huyeron de la guerra buscando paz. Mientras los agentes de ICE continúan su labor, la pregunta que flota en el aire frío de Maine es cuánto daño colateral está dispuesta a aceptar una nación en nombre de la seguridad, y cuántas voces como las de la gobernadora Mills y el alcalde Sheline serán necesarias para detenerlo.

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