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Morena Tilda de “Absurda y Grotesca” la Campaña de Miedo de la Oposición Contra la Reforma Electoral.

 En ‘La Moreniza’, la Cúpula del Partido Desmonta la Narrativa Opositora: Acusan a la Derecha de Usar Mentiras y el Fantasma de “Ley Maduro” para Defender sus Privilegios y Asustar al Electorado.

En el estudio de grabación de “La Moreniza”, el programa que funciona como altavoz interno del partido en el poder, la dirigencia se sentó no para anunciar políticas, sino para librar una batalla narrativa. En el episodio 36, Luisa María Alcalde Luján, presidenta nacional de Morena, compartió mesa con tres pesos pesados de la estrategia y la comunicación del partido: la diputada federal por Puebla, Vianey García; el consejero nacional Hamlet Almaguer, y la secretaria de Comunicación, Camila Martínez. El tema era uno y claro: desarmar, punto por punto, lo que ellos llaman la “campaña de mentiras” de la oposición contra la reforma electoral que prepara el gobierno de Claudia Sheinbaum.

“Ha faltado sensatez en la derecha”, arrancó Alcalde, con un tono entre el desdén y la incredulidad. “Están llegando al grado, absurdo, grotesco, de que ya le llaman Ley Maduro, a una iniciativa que todavía no se ha presentado”. La acusación de la oposición de que la reforma copiaría un modelo venezolano fue el centro de la diana. Para la mesa, era la prueba máxima de un debate envenenado y falto de sustento, pues la propuesta, insistieron, “ni siquiera está lista”. Solo se conocen, según explicaron, tres aspectos generales, ninguno de los cuales –aseguraron– pone en riesgo la democracia.

Pero ¿por qué tanta virulencia opositora sobre algo que aún no existe en el papel? Los cuatro panelistas tenían una respuesta coordinada: miedo a perder privilegios. “Defienden por un lado los recursos y por otro las posiciones, que son las diputaciones y los escaños en el Senado de representación proporcional”, afirmó Hamlet Almaguer, apuntando directamente al sistema de plurinominales, esos escaños que se asignan por listas partidistas sin que el candidato pise una casilla. Camila Martínez amplió el argumento: “La reforma (…) es algo que se viene pidiendo por el pueblo, pues ya no se siente representado por los plurinominales que solo se anotan en una lista y no piden el voto a la gente”.

La estrategia opositora, según el análisis de la mesa, no es novedosa, sino un guion repetido desde 2006: una “campaña de miedo” y “pánico” diseñada para “ensuciar el debate” con comparaciones apocalípticas. “Están intentando generar una campaña de miedo (…) a través de decir cosas como ‘así empezó Venezuela’, ‘esta es la ley Maduro’”, recalcó Martínez. Sin embargo, la conclusión del grupo fue optimista: el pueblo mexicano, dijeron, ya está “informado” y “ya no le cree nada a la derecha”, porque ninguna de sus predicciones catastróficas del pasado se cumplió.

La conversación derivó, finalmente, en los posibles contornos de la reforma. Aunque reiteraron que no está escrita, señalaron una dirección clara: reducir el “altísimo” costo de las elecciones en México, “el más alto del mundo”. Vianey García mencionó la posibilidad de simplificar la “estructura electoral del país”, que actualmente incluye no solo al INE, sino a órganos en cada estado y consejos en cada municipio. “La esencia de Morena es impulsar la participación democrática todo el tiempo”, sentenció García, cerrando el círculo: la reforma, en su visión, no sería un ataque a la democracia, sino un intento de hacerla más eficiente y menos costosa, desmontando al mismo tiempo los “privilegios” de una clase política que, según ellos, vive de las listas y no del voto directo. En “La Moreniza”, la batalla por el relato de la reforma electoral ya ha comenzado.

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