Con una Generación de 800 Alcaldes y un “Dream Team” de Instructores, Morena Construye desde los Cimientos su Hegemonía Política.
En un salón donde se respiraba la certeza de quien está construyendo futuro, la dirigencia nacional de Morena hizo una apuesta que define su estrategia para las próximas décadas: convertir a los ayuntamientos en la fortaleza inexpugnable de la Cuarta Transformación. No se trató de un simple acto protocolario, sino del lanzamiento oficial de la Escuela Municipalista, un proyecto formativo de largo aliento destinado a más de 800 gobiernos locales morenistas, que busca, según sus líderes, “que la transformación no solo llegue, sino que se quede a vivir en cada rincón del país”.
“La idea de este espacio, que es la Escuela Municipalista, pretende ser un arranque de una escuela que dure décadas”, afirmó con tono visionario la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján. Sus palabras dejaron claro que esto no es un taller de fin de semana, sino una inversión en la columna vertebral del poder: el municipio. “Hoy vamos a hacer historia porque la idea es que podamos tener un espacio entre el Partido y nuestros gobiernos municipales para poder consolidar el proyecto municipalista de Morena”.
Para el partido en el poder, un ayuntamiento es mucho más que una oficina de recaudación y bacheo. Es, en palabras de Alcalde, “una herramienta de combate a la pobreza”. “Queremos transformar la vida de todas y todos los que viven en nuestros municipios para sacar a millones de la pobreza, para reducir la desigualdad”, explicó, delineando una misión social tan ambiciosa como el discurso que les llevó a la victoria nacional. La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, añadió la receta ética: el éxito solo perdurará si los tres niveles de gobierno se fundamentan en “los principios profundos del Movimiento: no robar, no mentir y no traicionar a nuestro pueblo”.
Pero la escuela no se queda en la filosofía. Tiene un plan de batalla concreto contra lo que podrían llamarse las “siete plagas” municipales: agua y drenaje, pavimentación, alumbrado público, manejo de basura, recuperación de espacios públicos y seguridad. Para cada uno de estos frentes, se desplegó un “Dream Team” de capacitadores de primer nivel. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, habló de políticas urbanas transformadoras; la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, detalló los programas sociales; la subsecretaria de Hacienda, Bertha Gómez Castro, desglosó el manejo de las finanzas municipales. También estuvieron expertos de Conagua, Banobras y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Este Plan Municipalista, acordado desde julio pasado, es la respuesta de Morena a una demanda tácita: demostrar que la transformación no es un eslogan de campaña federal, sino una práctica tangible en el barrio y la colonia. Al formar a sus alcaldes en gestión eficiente, austeridad republicana y rendición de cuentas, el partido busca blindar su proyecto político desde abajo, asegurando que cada obra de agua, cada lámpara encendida, sea un ladrillo más en el edificio de su hegemonía. En Morelos, no graduaron estudiantes; forjaron soldados para la batalla más importante: la de la gobernanza cotidiana.
