40 minutos en la línea: La llamada que buscó sintonizar a México y Estados Unidos bajo nuevos liderazgos
El teléfono sonó en Palacio Nacional y del otro lado de la línea estaba la voz más impredecible de la política mundial. Este 29 de enero, en su Mañanera del Pueblo, la Presidenta Claudia Sheinbaum narró los detalles de una conversación de aproximadamente 40 minutos que sostuvo con su homólogo estadounidense, Donald Trump. La describió como una llamada “productiva y cordial”, donde ambos mandatarios, según su relato, encontraron un terreno común. “Los dos coincidimos que vamos muy bien en temas de seguridad y el tema comercial”, afirmó Sheinbaum, trazando un primer balance público de una relación bilateral que siempre está bajo el microscopio.
La crónica de este diálogo tuvo ecos inmediatos en las redes sociales. Mientras Sheinbaum hablaba en Ciudad de México, Trump publicaba en su plataforma Truth Social. Su mensaje resonó con el de la presidenta, calificando la conversación de “muy positiva” y centrada en la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio. “México tiene un líder maravilloso e inteligente. ¡Deberían estar muy contentos por ello!”, escribió el expresidente y ahora nuevamente mandatario, soltando un inusual elogio público. Incluso el saludo protocolario tuvo un matiz personal: Sheinbaum mencionó que aprovechó para saludar a Melania Trump, a quien conoció en su reciente visita a Washington.
El contexto de la llamada no se limitó a los buenos modales. Sheinbaum reveló que el día anterior, el 28 de enero, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se había reunido en Washington con el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, y el embajador comercial, Jamieson Greer, para revisar el T-MEC. Según la presidenta, los funcionarios estadounidenses reconocieron que México tiene “el mejor acuerdo de todo el mundo”. Este punto es crucial: Sheinbaum afirmó haber reiterado a Trump su postura de mantener el tratado con sus tres miembros originales, subrayando la buena relación con Canadá y su intención de hablar pronto con el primer ministro Mark Carney.
La crónica también tocó temas específicos como la industria automotriz, donde, según Sheinbaum, “seguimos avanzando” aunque sin una conclusión aún, y la creación de una comisión intersecretarial tras una reunión con ese sector. Para cerrar, la mandataria desmintió categóricamente que los consulados mexicanos en EE.UU. estén involucrados en política interna de ese país, reafirmando el principio de no intervención. La narrativa final es la de dos gobiernos que, pese a diferencias de estilo y fondo, buscan un tono pragmático y de cooperación en sus primeros contactos, dejando sobre la mesa la promesa de futuras reuniones presenciales para definir el rumbo de una relación siempre compleja.
