
Con Disciplina Financiera y un Plan Estratégico, la Paraestatal Revierte la Trayectoria de Endeudamiento “Neoliberal” y Recibe una Mejora en su Calificación Crediticia tras una Década.
En un salón donde solían anunciarse rescates multimillonarios y malas noticias crediticias, el director general de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, presentó este 4 de febrero un balance que sonó a triunfo estratégico. La deuda de Pemex, ese lastre que durante años definió su vulnerabilidad, se redujo en 20,000 millones de dólares entre 2018 y 2025, ubicándose al cierre del año pasado en 84,500 millones de dólares. La cifra no es solo un número; representa el nivel de endeudamiento más bajo para la petrolera en los últimos once años, un giro radical tras un periodo en el que, según la narrativa oficial, la deuda creció más del 129%.
“La tendencia de crecimiento del endeudamiento observada durante el periodo neoliberal fue revertida a partir de 2018”, afirmó Rodríguez Padilla durante la presentación del Plan Estratégico de Pemex 2025-2030. Según el titular, este vuelco se logró mediante una fórmula basada en “disciplina financiera, planeación rigurosa, eficiencia operativa y una estrecha coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Energía”. El mensaje era claro: el gobierno de la Cuarta Transformación no solo detuvo la hemorragia, sino que empezó a sanar las finanzas.
Los frutos de esta estrategia fueron múltiples. Uno de los más urgentes fue el pago a proveedores, que superó los 390,000 millones de pesos, normalizando la operación y fortaleciendo las cadenas productivas. Este saneamiento no pasó desapercibido en Wall Street: las principales agencias calificadoras de riesgo reconocieron los avances con una mejora en la calificación crediticia de Pemex, la primera en más de una década, un símbolo de “confianza y sostenibilidad financiera” recuperada.
Pero el informe no fue solo de finanzas. En el ámbito operativo, Pemex logró compensar la declinación natural de sus grandes campos, estabilizando e incrementando la producción en más de 122,000 barriles diarios. El Sistema Nacional de Refinación alcanzó un procesamiento de 1.5 millones de barriles diarios, con las refinerías de Tula y Dos Bocas destacando por su desempeño. En petroquímica, la producción de fertilizantes fosfatados y nitrogenados aumentó un 21%, apuntando hacia la autosuficiencia para el campo mexicano.
Mirando al futuro, Rodríguez Padilla anunció proyectos estratégicos como Tritón, Zama y Maloob, con los que se busca alcanzar una producción de 1.8 millones de barriles diarios. En gas natural, clave para la transición energética, se planea superar los 5,000 millones de pies cúbicos diarios. La presentación, por lo tanto, no fue un simple informe; fue la reivindicación de un modelo de gestión estatal que, según sus líderes, demostró que con voluntad política y planificación es posible rescatar incluso al gigante más endeudado de América Latina. Pemex, en su narrativa, ya no es un paciente en cuidados intensivos, sino una empresa en rehabilitación, lista para la siguiente década.