
Mientras los Documentos Vinculan a Salinas de Gortari y Salinas Pliego con el Financiero, la Presidenta Mexicana Condiciona su Ayuda a una Solicitud Formal del Departamento de Justicia Estadounidense.
La sombra alargada de Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense convicto por tráfico sexual, alcanzó este día los pasillos de Palacio Nacional. Ante la polémica desatada por la más reciente liberación de los llamados “archivos Epstein”, que vinculan a prominentes políticos y empresarios mexicanos con el fallecido magnate, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció. Con cautela diplomática pero firmeza institucional, dejó abierta la posibilidad de una colaboración con Estados Unidos, pero bajo una condición clara: que sea el Departamento de Justicia de ese país quien tome la iniciativa.
“Si el Departamento de Justicia de Estados Unidos solicita la colaboración de México, participaremos, pero es una investigación que ocurre en Estados Unidos”, apuntó Sheinbaum desde su conferencia matutina. Su postura trazó una línea nítida: México no iniciará una pesquisa propia, pero no se negará a cooperar si las autoridades estadounidenses, que lideran el caso, lo piden formalmente. “El gobierno de Estados Unidos tendría que abrir una investigación contra aquellos políticos y empresarios relacionados en el caso de Jeffrey Epstein y sólo así nuestro país colaboraría”, recalcó.
Los nombres que flotan en el centro del escándalo son de peso pesado en la historia reciente de México. Los archivos, según los reportes, vinculan directamente al expresidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) con Epstein. La conexión se habría materializado en una cena con multimillonarios, donde se discutió la construcción de una casa para Salinas en Marrakech, en una propiedad perteneciente a Hamad B Jassem. Este detalle inmobiliario, aparentemente inocuo, levantó sospechas sobre la naturaleza de la relación. Además, un mensaje interceptado del 2013 añade un matiz inquietante: “A ella le gusta mucho el mexicanito…”, una referencia que, en el contexto de los documentos, apuntaría al interés personal que rodeaba al expresidente dentro del círculo de Epstein.
El escándalo no se detiene ahí. El nombre del empresario Ricardo Salinas Pliego también aparece en los documentos fechados entre 2010 y 2013. Si bien no muestran una comunicación directa con Epstein, sí evidencian que ambos recibían correos de manera simultánea de John Brockman, fundador de la organización intelectual “Edge”, quien los convocaba a cenas navideñas y publicaciones dentro de un grupo selecto. Este círculo, según los correos analizados, funcionaba como un exclusivo nodo de intercambio intelectual donde coincidían figuras como Jeff Bezos, Elon Musk, Bill Gates y Mark Zuckerberg.
La investigación del FBI sobre los vínculos de Epstein en México, que incluye correos que revelan la “fascinación” del magnate por el país y sus fiestas, ha prendido los reflectores sobre una élite que opera en la penumbra de lo global. Ante esto, la postura de Sheinbaum es de expectativa vigilante. No busca el protagonismo, pero tampoco cierra la puerta a la justicia. En un caso que mezcla poder, dinero y los peores vicios, México espera, por ahora, la pelota del lado de la corte estadounidense. La pregunta que queda en el aire es si la justicia transnacional logrará penetrar los muros de influencia que estos archivos apenas empiezan a resquebrajar.