La derecha mexicana en CPAC: Sheinbaum acusa a conservadores de buscar totalitarismo

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 09 de febrero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar; Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco) y Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

Presidenta vincula a asistentes del PRIAN con históricas traiciones a la soberanía nacional mexicana.

La presencia de figuras destacadas del PRI y el PAN en la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC) en Estados Unidos ha desencadenado una fuerte réplica desde el gobierno mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum utilizó su plataforma mañanera para exhibir a los legisladores y exfuncionarios que asistieron al evento, acusándolos de buscar una “intervención extranjera” y aspirar a un “gobierno totalitario”.

Este fenómeno, que Sheinbaum enmarca como la derecha mexicana en CPAC buscando aliados internacionales, no es un hecho aislado según la narrativa oficial. La mandataria trazó una línea histórica directa, afirmando que los conservadores mexicanos CPAC de hoy son herederos ideológicos de aquellos que en el siglo XIX apoyaron la monarquía de Maximiliano y en el XX el porfiriato. “Ellos a lo que aspiran es a un gobierno totalitario, no quieren la democracia”, sentenció, definiendo el episodio como un desenmascaramiento voluntario.

La lista de asistentes incluyó panistas como el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca y priístas como los diputados Mario Zamora y Beatriz Pagés, algunos de los cuales faltaron a sesiones del Congreso sin aviso. Para Sheinbaum, este acto simboliza la priorización de una agenda conservadora internacional por encima del trabajo legislativo en México. La crítica central es que estos actores buscan el totalitarismo y representan intereses ajenos al pueblo, caracterizándolos además como “racistas, clasistas y machistas”.

El impacto de este evento trasciende la polémica coyuntural. Sheinbaum crítica derecha al conectarla con un relato histórico de lucha por la soberanía, posicionando a su gobierno como defensor de la democracia frente a una oposición que, desde su perspectiva, la vulnera. Este discurso refuerza una división ideológica profunda y plantea una pregunta esencial sobre la lealtad política en un contexto globalizado, donde las alianzas internacionales de los partidos pueden ser interpretadas como una afrenta a los intereses nacionales.

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