Rosa Icela Rodríguez informa sobre avances en recuperación de espacios y canje de armas.
La atención a causas de la violencia México ha dejado de ser un eslogan para convertirse en una política pública con métricas concretas. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, presentó un informe detallado que revela el alcance de esta estrategia: más de cinco millones de servicios brindados a más de tres millones de personas en zonas prioritarias. Este enfoque, que busca atacar los factores sociales que generan inseguridad, se ha materializado en visitas casa por casa, la recuperación de espacios públicos y programas de inclusión social y laboral para jóvenes.
La estrategia prevención violencia opera a través de múltiples frentes. Uno de los pilares es la recuperación de espacios públicos que antes eran “basureros, focos rojos o lugares inseguros”. Hasta ahora, se han transformado 373 de estos sitios en lugares para actividades lúdicas, culturales y deportivas. Paralelamente, el programa de canje de armas ha logrado que, de forma anónima y voluntaria, la población entregue 9,128 armas de fuego a cambio de dinero en efectivo, retirando instrumentos de violencia de circulación.
El trabajo de base es intensivo. Se han visitado casi 300,000 hogares en municipios prioritarios para identificar necesidades. A través de 298 mesas de paz y 7,310 jornadas por la paz, se han organizado actividades comunitarias como tequios, senderos seguros y reforestaciones, con la participación de más de un millón de personas, especialmente jóvenes. Además, en el marco de la campaña contra las adicciones, 856 jóvenes se han integrado a actividades deportivas y culturales, mientras que se han brindado más de medio millón de atenciones médicas y se conformaron 353 comités de paz vecinales.
El impacto social de esta política es multifactorial. Por un lado, reduce factores de riesgo al ofrecer alternativas a jóvenes en situaciones vulnerables, como lo demuestran los 67,000 asistentes a ferias de empleo y los 247 inscritos en Jóvenes Construyendo el Futuro. Por otro, reconstruye el tejido social al fomentar la participación comunitaria y devolver espacios seguros a la ciudadanía. Para el gobierno, estas cifras validan su tesis de que la seguridad no se construye solo con operativos policiales, sino con inversión social y proximidad. El desafío será mantener esta intensidad y medir su correlación directa con la reducción de delitos en el mediano y largo plazo, transformando la prevención en una política de Estado sostenible.
