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Gobierno garantiza vacunas contra el sarampión en México y activa estrategia nacional de inmunización.

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 11 de febrero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: David Kershenobich, secretario de salud; Eduardo Clark, subsecretario de Integración y desarrollo del sector salud; Martí Batres Guadarrama, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social; Alejandro Svarch Pérez, director general de IMSS-Bienestar; Ramiro López Elizalde, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y Miguel Ángel Elorza Vázquez, coordinador de Infodemia. Foto: Saúl López EscorciaPresidencia

Claudia Sheinbaum pide calma ante brote, asegura 28 millones de dosis y convoca a gobernadores para coordinar respuesta sanitaria.

El sarampión ha vuelto. Años después de que la Organización Panamericana de la Salud declarara a la región libre de esta enfermedad, México enfrenta un brote de sarampión 2026 que ha encendido las alertas del sistema sanitario. Sin embargo, a diferencia de crisis previas, la respuesta oficial no parte de la incertidumbre, sino de un hecho concreto: hay vacunas contra el sarampión en México y su efectividad está probada desde hace décadas. La presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso de la preocupación ciudadana con un mensaje de calma y un dato contundente: 28 millones de dosis recién adquiridas respaldan la estrategia de vacunación Sheinbaum.


El mecanismo de transmisión del sarampión es implacable. Se propaga por el aire y sobrevive en superficies durante horas, lo que lo convierte en un enemigo silencioso en espacios cerrados. El actual brote, según explicó el secretario de Salud, David Kershenobich, tiene dos detonantes principales: la movilidad internacional de personas no vacunadas y el crecimiento global de los movimientos antivacunas.

Frente a este escenario, la estrategia de vacunación Sheinbaum opera con una lógica de cerco epidemiológico. La prioridad son niñas y niños de 6 meses a 12 años, el grupo etario más vulnerable y el principal reservorio del virus si no están inmunizados. El esquema es claro: primera dosis al año de edad, segunda dosis a los 18 meses o seis meses después de la primera. Para quienes superan ese rango, en estados con alta incidencia se aplicará vacunación capsular hasta los 49 años.

La mandataria ha sido enfática en un punto: esto no es política. Por ello, convocó a las 32 entidades federativas a homologar el mensaje y la logística. La fragmentación de información, advirtió, es el caldo de cultivo del miedo y la desinformación. Mientras tanto, la Secretaría de Salud ya distribuye las nuevas dosis adquiridas, confirmando que cómo funciona la vacuna triple viral no es un misterio: genera anticuerpos sin provocar la enfermedad y, en caso de contagio, reduce drásticamente el riesgo de complicaciones graves o muerte.


La relevancia de este anuncio no se limita al control inmediato del brote. Lo que está en juego es la confianza en el sistema de vacunación y en la autoridad sanitaria. Durante la pandemia de COVID-19, millones de personas comprendieron la importancia de la inmunización, pero también surgieron resistencias que hoy cobran factura. La pregunta recurrente sobre qué hacer ante brote de sarampión revela un fenómeno generacional: muchos padres jóvenes nunca han visto un caso real y subestiman su peligrosidad.

El sarampión no es una gripe. Tiene una tasa de letalidad del 5% en países en desarrollo y puede causar ceguera, encefalitis y neumonía severa. Por eso, por qué es importante vacunarse no es una cuestión retórica: es la línea divisoria entre un brote controlable y una epidemia desbordada. La presidenta lo resumió con precisión técnica: el cubrebocas ayuda, pero la vacuna salva.

El compromiso de 28 millones de dosis no solo resuelve la coyuntura. Envía una señal clara de que, ante la duda, la apuesta del Estado mexicano sigue siendo la ciencia. La efectividad vacuna sarampión supera el 97% con dos dosis. El resto depende de que la población acuda a los centros de salud. La vacuna está disponible, es gratuita y es segura. La pregunta ahora es si la ciudadanía hará su parte.

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