“Piensa mal y acertarás”: la frase que detonó el enfrentamiento en Palacio Nacional

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Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 13 de febrero de 2026. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo” en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura; Karina Lujan Lujan, directora general del Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR); Daniela Alatorre Benard, directora general del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE); Bulmaro Juárez Pérez, divulgador de lenguas originarias, presentador de la sección “Suave Patria”. Foto: Saúl López / Presidencia

Sheinbaum enfrentó a periodista que monopolizó el micrófono por 55 minutos al defender el acuerdo con Grupo México que ya inició construcción del hospital con el primer depósito de mil 500 millones.

Cincuenta y cinco minutos de monólogo terminaron en una sola frase que resonó como bofetada institucional. “Piensa mal y acertarás”, espetó Reyna Haydee Ramírez tras escuchar la explicación presidencial sobre el acuerdo de reparación del Río Sonora. En ese instante, Claudia Sheinbaum abandonó el protocolo habitual y transformó la conferencia en un duelo directo sobre quién defiende realmente a las comunidades afectadas.

El conflicto nació de una acusación velada: que el gobierno beneficiaba indebidamente a Germán Larrea al aceptar un acuerdo de mil 500 millones de pesos por el derrame tóxico. Pero la presidenta desmontó el argumento con datos concretos mientras el reloj avanzaba implacable. “A diferencia del pasado donde se protegía a grandes empresarios, nuestro objetivo es la gente”, afirmó, enumerando lo que el convenio sí incluye: plantas potabilizadoras, un hospital gestionado por IMSS-Bienestar cuya construcción iniciará con el primer depósito, laboratorios clínicos, revisión epidemiológica para quienes vivieron el desastre y remediación integral del suelo contaminado.

El punto de quiebre llegó cuando Ramírez insistió en que los sonorenses consideraban el pacto “muy ventajoso” para la empresa minera. Sheinbaum no cedió terreno: “No hubiéramos aceptado un acuerdo dañino para la población”, sentenció, revelando que la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez supervisa personalmente el cumplimiento cabal de cada punto. La tensión expuso una fractura más profunda: dos visiones antagónicas sobre cómo proteger a comunidades vulnerables —una que presume mala fe institucional por defecto, otra que apuesta por mecanismos de conciliación con garantías estatales de vigilancia.

Mientras el micrófono pasaba a otras voces, el mensaje presidencial quedó grabado: el primer depósito ya activó obras tangibles en territorio sonorense. No promesas. No intenciones. Hospitales en construcción financiados por quien causó el daño. La frase “piensa mal” flotó en el aire como reliquia de una era donde la desconfianza era el único recurso ciudadano. Hoy, argumentó Sheinbaum sin nombrarla, existen mecanismos para transformar esa desconfianza en resultados verificables sobre el terreno.

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