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Moscú activa salvavidas energético para Cuba mientras Trump negocia en Ginebra

Putin recibió a canciller cubano en encuentro no anunciado para articular suministro de crudo ante colapso de combustible que paraliza hospitales y aeropuertos isleños.

El combustible escasea hasta en las terminales aéreas. Varias aerolíneas rusas se vieron obligadas a cancelar operaciones hacia La Habana y repatriar miles de turistas varados, víctimas colaterales de una crisis energética que ha llevado al gobierno caribeño a implementar medidas extremas: hospitales operando con servicios mínimos, funcionarios públicos en teletrabajo forzoso y estaciones de gasolina racionando gota a gota el preciado líquido. En este escenario de emergencia, Vladímir Putin recibió este miércoles al ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez en un encuentro deliberadamente discreto, cuyo objetivo trasciende lo protocolario para convertirse en lifeline estratégico.

Dmitri Peskov, vocero del Kremlin, calificó la cita como “especialmente significativa” ante los “momentos adversos” que atraviesa la isla hermana, reafirmando la postura rusa de rechazo permanente al bloqueo estadounidense que, según cifras oficiales moscovitas, acumula casi siete décadas de vigencia. La tensión se acentuó tras las operaciones militares estadounidenses en Venezuela del tres de enero, episodio que —según funcionarios rusos— recrudeció las restricciones económicas sobre el régimen castrista.

El punto de máxima urgencia radica en el anuncio de Moscú: se prevé el envío inminente de petróleo hacia territorio cubano, un gesto que no se repetía desde febrero del año pasado cuando cien mil toneladas de crudo surcaron el Atlántico. Este suministro representa más que un acto de solidaridad; constituye un mecanismo de supervivencia para una economía al borde del colapso operativo, donde hasta corporaciones extranjeras de gran calado enfrentan paralización de sus actividades productivas.

María Zajárova, portavoz de la Cancillería rusa, elevó el tono diplomático al denunciar “presión exterior sin precedentes, tanto económica como coercitiva” contra La Habana, mientras Peskov descartó tajantemente que esta cooperación interfiera con las delicadas negociaciones sobre Ucrania que simultáneamente transcurren en Ginebra con mediación estadounidense. “No creemos que estos sean asuntos relacionados”, afirmó, minimizando la amenaza de aranceles lanzada por Donald Trump a finales de enero como posible represalia.

Rodríguez, cuya agenda no había sido divulgada previamente, también sostendrá diálogo con su homólogo Serguéi Lavrov para articular mecanismos concretos de asistencia. Mientras tanto, en las calles habaneras, el racionamiento extremo se convierte en rutina diaria y el Kremlin se erige como último baluarte ante un asedio energético que amenaza con fracturar los cimientos del sistema político cubano.

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