Semana Santa marca debut del tren que unirá capital con aeropuerto militar

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Sheinbaum confirmó entrada en servicio antes del periodo vacacional mientras otros dos corredores ferroviarios aguardan hasta 2027 para iniciar operaciones comerciales.

El reloj marca cuenta regresiva hacia un hito infraestructural inminente: antes de que millones de familias emprendan sus desplazamientos por Semana Santa, el primer convoy ferroviario recorrerá los kilómetros que separan el Valle de México del aeropuerto Felipe Ángeles. La presidenta Sheinbaum selló este compromiso temporal durante su encuentro informativo matutino, transformando una promesa técnica en un plazo concreto que resonará en agendas de viajeros nacionales e internacionales.

Este corredor representa apenas la punta de lanza de una red ferroviaria en expansión acelerada. Dos rutas complementarias —la conexión capital-Querétaro y el enlace AIFA-Pachuca— aguardan su maduración operativa para el año 2027, consolidando un triángulo logístico que reconfigurará movilidad en el centro del país. Mientras tanto, en el sureste, el Tren Maya dedicado al transporte de mercancías acumula un cuarto de su recorrido total construido, avanzando paralelamente a las obras para pasajeros. Al norte de la república, otros proyectos férreos transitan por etapas de desarrollo similares, aunque sin fechas públicas definidas aún.

El punto de tensión emerge en los territorios atravesados por las vías. La mandataria reconoció explícitamente la complejidad inherente a la adquisición de derechos de vía: negociar compensaciones por predios, pactar montos justos por tierras ancestrales, reubicar viviendas sin fracturar tejidos comunitarios. En cada tramo, el acero sobre durmientes encuentra su primer obstáculo no técnico sino humano. Sin embargo, Sheinbaum destacó una cooperación ciudadana que calificó de “excelente”, agradeciendo públicamente la disposición de poblaciones afectadas a ceder espacios para el progreso colectivo.

La apuesta trasciende lo logístico. Conectar el aeropuerto militar-civil con el corazón urbano en pleno periodo vacacional enviará una señal contundente: la infraestructura estratégica ya no es un horizonte lejano sino una realidad inminente. Mientras los primeros pasajeros aborden ese convoy inaugural, el gobierno apostará a que la experiencia tangible disipe escepticismos acumulados tras décadas de proyectos ferroviarios inconclusos.

El ferrocarril mexicano renace sobre rieles nuevos, pero su éxito definitivo dependerá menos del acero que del consenso social que lo sostiene.

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