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Las armas que matan soldados mexicanos: 8 de cada 10 vienen de EU

Operativo contra El Mencho en Tapalpa revela nuevamente el origen del arsenal criminal; munición calibre .50 fabricada para el Ejército estadounidense es encontrada en enfrentamientos.

Ocho de cada diez. Ese es el porcentaje que duele. Que incrimina. Que señala con el dedo hacia el norte. Cuando los soldados mexicanos avanzaron sobre Tapalpa, Jalisco, sabían que enfrentarían poder de fuego. Lo que quizá no esperaban era que las balas que silbaban sobre sus cabezas llevaran la firma industrial de un país vecino. El 80% del armamento decomisado en el operativo contra El Mencho tiene un solo origen: Estados Unidos.

El general Ricardo Trevilla Trejo tomó la palabra en la Mañanera del Pueblo. No era cualquier día. Apenas 24 horas antes, sus hombres habían ejecutado el golpe más importante contra el narcotráfico en años. Pero cuando los periodistas preguntaron por el arsenal asegurado, el titular de la Defensa Nacional soltó una cifra que reverberó en el salón: más de 23 mil armas decomisadas en lo que va de la administración. Y la proporción se repite, dijo, como un mantra macabro.

“En este caso es la misma proporción”, puntualizó. Ocho de cada diez.

La cifra no es nueva. Autoridades mexicanas y agencias estadounidenses llevan años documentando el fenómeno. Pero cada vez que un enfrentamiento deja soldados heridos o caídos, la estadística se convierte en evidencia. En acusación silenciosa.

El operativo en Tapalpa no solo terminó con la vida del líder del CJNG. También dejó al descubierto el arsenal que el crimen organizado utiliza para desafiar al Estado mexicano. Entre las armas aseguradas, los militares encontraron munición calibre .50, capaz de perforar blindaje y alcanzar objetivos a más de kilómetro y medio de distancia.

No es casualidad. Investigaciones del International Consortium of Investigative Journalists y The New York Times rastrearon ese tipo de munición hasta su origen: la planta Lake City Army Ammunition Plant, una instalación que produce cartuchos para el Ejército estadounidense y también abastece al mercado civil a través de contratistas.

En 2019, tras un ataque en Villa Unión, Coahuila, las autoridades mexicanas encontraron casquillos con la marca “Lake City” esparcidos en la escena. No fue un caso aislado. Entre 2012 y la fecha, la ATF ha incautado más de 40 mil cartuchos calibre .50 en estados fronterizos con México. Cerca de un tercio provenían de esa misma planta.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: el problema no se resuelve solo con operativos en territorio mexicano. Durante una conversación con Donald Trump, planteó el tema como parte de una agenda bilateral que incluye comercio, migración y narcotráfico. “Así como nosotros colaboramos para evitar la entrada de drogas, ellos tienen que colaborar para evitar la entrada de armas a México”, insistió el 18 de febrero.

Pero el camino legal ha sido accidentado. En 2021, México demandó a fabricantes y distribuidores de armas en tribunales estadounidenses, argumentando que prácticas comerciales negligentes facilitaban el tráfico ilícito. La respuesta llegó desde la Suprema Corte de Estados Unidos: la Ley de Protección del Comercio Legal de Armas (PLCAA) otorga inmunidad a los fabricantes. El litigio se frenó.

La Secretaría de Relaciones Exteriores expresó su desacuerdo. Pero hay una segunda demanda en curso en Tucson, Arizona, contra tiendas distribuidoras. La batalla legal continúa.

Mientras tanto, las armas siguen cruzando. La ATF estima que cada año ingresan ilegalmente a México alrededor de 200 mil armas provenientes de Estados Unidos. Muchas terminán en enfrentamientos contra fuerzas federales. Muchas matan soldados mexicanos.

El general Trevilla habló de proporciones. De estadísticas. De cifras que se repiten operativo tras operativo. Pero detrás de cada número hay un nombre. Un soldado que no regresó a casa. Una familia que recibió un féretro envuelto en la bandera. Y un dato que incomoda: ocho de cada diez armas que matan a mexicanos fueron fabricadas al otro lado de la frontera. La guerra contra el narcotráfico no es solo mexicana. Las balas también tienen nacionalidad.

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