Misil israelí arrasa escuela en Irán: 108 niñas muertas y decenas bajo escombros

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El proyectil impactó contra un centro educativo femenino en Hormozgán cuando 170 alumnas estaban en clase; Teherán habla de “página negra” mientras la cifra de víctimas crece

El estrecho de Ormuz fue testigo esta mañana de una escena que ningún informe militar podrá reflejar con frialdad. Un misil, lanzado desde Israel según la atribución oficial iraní, cayó sobre una escuela primaria de niñas en la provincia de Hormozgán. Dentro, 170 alumnas. Fuera, el eco de la explosión y luego el silencio roto por los llantos.

El último parte de la Fiscalía del condado de Minab habla de 108 fallecidas y 60 heridas. Pero esas cifras, ya devastadoras, tienen un asterisco que pesa como una losa: varias niñas continúan atrapadas entre los restos del edificio. La escuela Shajare Tayebé, un nombre que hasta hoy solo conocían los habitantes de la región, se ha convertido en una fosa colectiva en construcción.

El gobernador del distrito, Mohammad Radamehr, confirmó que las labores de rescate están en marcha. “La situación en la ciudad está bajo control”, declaró a la agencia IRNA, intentando transmitir calma mientras las excavadoras retiran escombros bajo los que aún pueden haber cuerpos con vida. O sin ella. “La calma se mantiene en otros puntos”, añadió, como si fuera posible separar la tranquilidad del resto de la ciudad del horror concentrado en ese montículo de hormigón y acero retorcido.

Horas antes, el portavoz del Ministerio de Salud, Hosein Kermanshah, había publicado en su cuenta de X un mensaje que ya es un epitafio provisional: “Han muerto sesenta niñas de corta edad y 80 han resultado heridas; solo Dios sabe cuántos cuerpos más serán rescatados de entre los escombros”. La red social, espacio habitual de la inmediatez, se convirtió en muro de lamentaciones mientras los equipos de emergencia aún no podían ofrecer un recuento definitivo.

El ataque no ocurrió en el vacío. Se enmarca en una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán, que ha respondido lanzando misiles contra objetivos militares estadounidenses en la región y contra territorio israelí. Pero esta mañana, en una escuela de Minab, la geometría variable de la guerra dejó de ser un asunto de estrategia para convertirse en una masacre con nombres, edades y mochilas escolares.

El presidente Masoud Pezeshkian emitió un comunicado condenando lo que calificó como “acto bárbaro”. Sus palabras buscaron inscribir el suceso en la larga lista de agravios que Teherán atribuye a sus enemigos: “Constituye una nueva página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos por los agresores”. Pero la retórica oficial choca con la crudeza de las imágenes que comienzan a filtrarse: cuerpos pequeños envueltos en mantas, familias buscando entre los escombros, una zapatilla infantil junto a un ladrillo.

La provincia de Hormozgán, estratégica por su cercanía al estrecho de Ormuz por donde pasa gran parte del petróleo mundial, es ahora también el epicentro de una tragedia humanitaria que trasciende los partes de guerra. El misil que impactó contra la escuela Shajare Tayebé no distinguía entre objetivos militares y civiles. O quizás sí, y ese es el verdadero horror.

Mientras los equipos de rescate continúan su trabajo, una pregunta sobrevuela los escombros: ¿cuántas de esas 170 niñas que fueron a clase esta mañana volverán esta noche a casa? Las cifras oficiales, aún provisionales, apuntan a que la respuesta será cada vez más baja a medida que pasan las horas.

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