La medida, aprobada por 24 congresos locales, beneficiará al 63.9% de los trabajadores que laboran más de 41 horas semanales; prohíbe horas extra para menores y mantiene salarios
El reloj laboral mexicano comienza a marcar un nuevo ritmo. Este martes 3 de marzo, la reforma que reduce la jornada de trabajo a 40 horas semanales se publicará en el Diario Oficial de la Federación, después de recorrer un largo camino legislativo que culminó con el visto bueno de 24 congresos estatales.
Marath Bolaños López, secretario del Trabajo, desglosó desde la Mañanera del Pueblo los alcances de una modificación constitucional que busca aliviar el cansancio de millones. El objetivo, explicó, es doble: reducir la fatiga y los incidentes laborales, al tiempo que se mejora la salud, la seguridad y el equilibrio entre la vida personal y el trabajo. Más descanso, en síntesis, para una fuerza laboral que durante décadas ha acumulado horas sin cuestionarlas.
Las cifras que justifican el cambio son elocuentes. Solo el 36.1% de las personas ocupadas en México trabaja actualmente 40 horas o menos. El resto, el 63.9%, supera ese límite. Un 41% labora entre 41 y 48 horas semanales. El 13.1% se extiende de 49 a 57 horas. Y un 9.8% rebasa las 58 horas. La reforma, por tanto, no es un ajuste menor: toca la estructura misma de la jornada de casi dos tercios de la población trabajadora.
Algunos sectores concentran las jornadas más extenuantes. La minería encabeza la lista con hasta 57 horas semanales. Le siguen servicios de apoyo a negocios, transportes y comunicaciones, con 52 horas. El sector agropecuario, hospedaje, preparación de alimentos y comercio promedian 49 horas. Construcción y otros servicios rondan las 48. Incluso los rubros con menores exigencias, como corporativos, industrias manufactureras y actividades culturales y deportivas, alcanzan las 47 horas.
La reforma no es un cambio brusco sino gradual. Se reducirán dos horas por año hasta alcanzar las 40, sin que ello implique disminución de salarios o prestaciones. La jornada ordinaria mantiene las 8 horas diarias, pero con dos días de descanso asegurados. Las horas extraordinarias se limitan a 12 voluntarias, con un tope de 4 horas triples. A partir de la hora 41, comienza la contabilidad de lo extra.
Un punto crucial es la prohibición expresa de horas extra para menores de edad. Por primera vez, la legislación cierra esa puerta.
Bolaños detalló que se mantienen intactos el pago por horas extra, la prima dominical, la regulación sobre tiempo de comida y la compensación por días festivos. La autoridad laboral, además, implementará un registro electrónico para fortalecer las inspecciones federales y garantizar el cumplimiento.
El secretario contextualizó la medida en una deuda histórica. Mientras Francia redujo su jornada en 1936 y Australia en 1948, México llegaba tarde a una cita que otros miembros de la OCDE cumplieron hace décadas: Luxemburgo en 1974, España en 1981, Portugal en 1996, Corea del Sur en 2004. La Organización Internacional del Trabajo, recordó, ha marcado la ruta que ahora el país comienza a transitar.
La publicación en el DOF abre la siguiente etapa: la armonización de la ley secundaria con el nuevo texto constitucional. El cambio está escrito. Falta ver cómo se traduce en la realidad de los centros de trabajo.
