Eduardo Clark revela que la estrategia acelerada multiplicó por 15 la aplicación semanal, pasando de 270 mil a 3.4 millones de dosis; los casos comienzan a descender, pero la advertencia es clara: “vacunar, vacunar, vacunar”
La meta era ambiciosa: revertir en semanas lo que la burocracia sanitaria tarda años en construir. Y los números presentados este lunes en la Mañanera del Pueblo sugieren que México lo está logrando. Eduardo Clark García Dobarganes, subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, informó que en las últimas tres semanas se han aplicado más de 9 millones de dosis contra el sarampión. Una cifra que, en tiempos normales y sin brotes, hubiera tomado dos años alcanzar.
El dato es contundente por sí solo, pero adquiere mayor dimensión cuando se desglosa. Hasta antes del reforzamiento de la estrategia, el país aplicaba alrededor de 270 mil vacunas por semana. Tras habilitar módulos en centros de salud y puntos extramuros, la cifra se disparó a 3.4 millones entre el 14 y el 20 de febrero, y a 3.3 millones en la semana que concluyó el 27 de febrero. Un incremento de casi 15 veces. “De ese tamaño es la disponibilidad de vacunas que tenemos”, subrayó Clark.
El subsecretario fue claro: el llamado a la población funcionó. Pero también lo fue en su advertencia: el brote aún no está controlado. En el último reporte se confirmaron cerca de mil casos, una cifra ligeramente inferior a los 1,200 que se registraban en semanas previas. El descenso, aunque incipiente, podría ser el primer efecto de la vacunación masiva. “La única manera de contener un brote de sarampión es vacunar, vacunar, vacunar”, insistió.
La estrategia tiene prioridades claras. El primer grupo objetivo son niñas y niños de seis meses a 12 años. Las reglas son simples: si no han recibido ninguna dosis y tienen más de seis meses, deben vacunarse. Si ya tienen la primera y pasaron más de seis meses, necesitan la segunda. Si ya cuentan con dos, están protegidos.
El segundo grupo prioritario abarca a personas de 13 a 49 años no vacunadas, especialmente en once entidades con mayor incidencia: Jalisco, Sinaloa, Ciudad de México, Puebla, Colima, Nayarit, Durango, Chiapas, Tabasco y Sonora. Para quienes no recuerdan su historial, la indicación es acudir a un centro de salud. Allí se evaluará si necesitan la vacuna.
Clark también detalló la infraestructura disponible: más de 20 mil puntos de vacunación en todo el país. La ubicación y disponibilidad diaria pueden consultarse en el portal mevacuno.salud.gob.mx. La herramienta busca facilitar el acceso y evitar concentraciones innecesarias.
El mensaje final de la Secretaría de Salud es optimista pero cauto. Las 22 millones de dosis aplicadas hasta ahora —sumando el acumulado previo a la aceleración— equivalen a lo que normalmente se administraría en cinco o seis años. Pero el brote, aunque muestra signos de desaceleración, no da tregua. La población está respondiendo, dicen las autoridades. Ahora falta sostener el ritmo.
