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El dueño de Elektra replicó su propio modelo de pagos: abonos “chiquitos” para salir de una deuda monumental con el fisco.

Mientras que TV Azteca ya liquidó por completo su adeudo superior a los 10 mil millones, la fórmula comercial de la empresa matriz se vuelve en contra del empresario en su trato con el SAT.

La ironía tiene un costo de 5 mil 900 pesos en una carriola. O de 32 mil millones de pesos en impuestos. El hombre que construyó un imperio convenciendo a millones de mexicanos de que pagar en tandas “semanales” era un alivio, acaba de inscribirse en su propio programa de financiamiento. Pero esta vez, el acreedor no es una familia de clase trabajadora; es el Servicio de Administración Tributaria.

El pasado lunes, las arcas de la federación recibieron un depósito inusual: mil 207 millones de pesos. No era una transferencia corporativa estándar. Era la primera de 18 exhibiciones con las que Ricardo Salinas Pliego busca aplacar una deuda fiscal que asfixia a Grupo Elektra. La noticia no llegó mediante un comunicado de prensa de la empresa, sino filtrada desde la tribuna matutina de Palacio Nacional, donde Claudia Sheinbaum detalló el esquema con una sonrisa que pocas veces se ve en temas hacendarios.

El mecanismo revelado por la mandataria calca, con precisión milimétrica, la estrategia comercial que ha hecho famosa a Elektra en los barrios populares: plazos cómodos, pagos que parecen inofensivos y un total final que multiplica lo que se debía al principio. La analogía no es poética, es exacta. Mientras que en las tiendas una carriola de 3 mil 399 pesos se convierte en una deuda de 5 mil 900 pesos tras 100 pagos de 59 pesos, en el ámbito fiscal, un adeudo global de 32 mil millones se transforma en 18 abonos mensuales de mil 200 millones.

El contraste con su otra propiedad no podría ser más radical. TV Azteca, la empresa hermana en el universo Salinas, optó por el camino opuesto. Según confirmó la propia presidenta, la televisora ya liquidó en su totalidad un pasivo que superaba los 10 mil millones de pesos. La diferencia de estrategias dentro del mismo conglomerado enciende alertas sobre el destino de la matriz.

Pero el gesto de la presidenta al anunciar la noticia —esa risa contenida que escapó al mencionar los pagos mensuales— apunta a una capa más profunda del conflicto. Horas después, desde la misma administración se evitó comentar el movimiento paralelo de Salinas Pliego: la solicitud de un “juicio mercantil” para TV Azteca. En los pasillos financieros, ese término tiene un sinónimo incómodo: “quiebra controlada”. La pregunta que flota en el aire es si la liquidación del adeudo de la televisora fue un acto de saneamiento o un cortafuegos para protegerla de lo que viene.

El hombre de los pagos chiquitos ahora paga en grande, pero lo hace con la misma lógica que aplica a sus clientes. La diferencia es que el fisco, a diferencia de un ama de casa que necesita una carriola, puede cobrar intereses que ningún remate de electrodomésticos podrá igualar. La primera letra ya cayó. Faltan 17.

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