Investigadores militares evalúan probable responsabilidad en bombardeo que destruyó una escuela en Minab, mientras el Pentágono insiste en que “nunca atacamos objetivos civiles” y la ONU exige una investigación.
Ciento setenta y un ataúdes pequeños, cubiertos con banderas iraníes, desfilaron entre una multitud en Minab. Adentro, los cuerpos de niñas que el sábado pasado fueron alcanzadas por un ataque mientras estaban en su escuela. Ahora, investigadores militares estadounidenses evalúan una posibilidad que estremece al Pentágono: que hayan sido sus propias fuerzas las responsables de la masacre.
La información, revelada por dos funcionarios estadounidenses a Reuters bajo condición de anonimato, indica que los investigadores creen “probable” que EE.UU. esté detrás del bombardeo. Pero no es una conclusión definitiva. El equipo busca pruebas que confirmen o descarten la responsabilidad, incluyendo el tipo de munición utilizada y las coordenadas del ataque.
El incidente ocurrió el sábado, durante el primer día de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Mientras Israel atacaba bases de misiles en el oeste, EE.UU. se enfocaba en objetivos similares y navales en el sur. La escuela de niñas de Minab está en el sur.
Las cifras de víctimas varían según la fuente. El embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, reportó inicialmente 150 estudiantes muertas. Después, las autoridades iraníes elevaron la cifra a 171. Reuters no pudo confirmar de forma independiente el número, pero las imágenes del funeral mostraron decenas de ataúdes.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, reconoció el miércoles que el ejército investiga el incidente. “Nunca atacamos objetivos civiles”, declaró. Pero ante la pregunta directa, admitió: “Lo estamos analizando e investigando”. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, evitó comentar la investigación y desvió el foco: “El régimen iraní ataca a civiles y niños”.
El Mando Central del Ejército, a través de su portavoz capitán Timothy Hawkins, se limitó a decir: “No sería apropiado hacer comentarios, dado que el incidente está siendo investigado”.
La división de ataques entre Israel y EE.UU. quedó clara en los testimonios de un alto cargo israelí y una fuente con conocimiento directo de la planificación conjunta. Israel golpeó el oeste; EE.UU., el sur. Justo donde está Minab. La geografía apunta en una dirección, pero los investigadores no descartan que nuevas pruebas eximan a Estados Unidos y señalen a otro responsable.
El derecho internacional humanitario es claro: atacar deliberadamente una escuela, un hospital o cualquier estructura civil probablemente constituye un crimen de guerra. Si se confirma la participación estadounidense, este ataque se ubicaría entre los peores casos de víctimas civiles en décadas de conflictos de EE.UU. en Medio Oriente.
La ONU, sin señalar responsables, pidió una investigación. “La responsabilidad recae en las fuerzas que lo llevaron a cabo”, dijo Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos.
Las niñas de Minab fueron a la escuela un sábado y no regresaron. Sus ataúdes pequeños, envueltos en banderas, son la evidencia más dolorosa de un ataque que EE.UU. ahora investiga como propio. Mientras el Pentágono busca respuestas, 171 familias iraníes ya tienen la suya: sus hijas no volverán.
