
La cifra, revelada en sesión clasificada del Capitolio, incluye 5,600 millones en municiones en los dos primeros días; más de 5,500 objetivos atacados y 60 embarcaciones hundidas, mientras la Casa Blanca prepara un paquete adicional de hasta 50 mil millones.
Once mil trescientos millones de dólares. Esa es la factura de los primeros seis días de la guerra contra Irán. La cifra, revelada por funcionarios del gobierno de Donald Trump en una sesión informativa clasificada en el Capitolio, es la primera estimación amplia del costo de la ofensiva lanzada el 28 de febrero. Y es solo el comienzo: asesores del Congreso anticipan que la Casa Blanca podría solicitar un paquete adicional de financiamiento militar de hasta 50 mil millones de dólares.
Los números presentados a los senadores dibujan una operación de magnitud colosal. Solo en los dos primeros días de ataques, las fuerzas estadounidenses gastaron cerca de 5,600 millones de dólares en municiones. El comandante del Comando Central, almirante Brad Cooper, detalló que se han atacado más de 5,500 objetivos dentro de Irán y que han sido destruidas o hundidas más de 60 embarcaciones iraníes.
La ofensiva, bautizada como Operación Furia Épica, ha consumido recursos a un ritmo de casi 900 millones de dólares diarios, según estimaciones previas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, que calculó en 3,700 millones el costo de las primeras 100 horas del conflicto.
El costo total de la guerra, advirtieron los funcionarios, será mucho mayor. Los 11,300 millones presentados corresponden únicamente a los primeros días y no incluyen gastos futuros ni partidas como el reemplazo de equipos, el sostenimiento de tropas o las operaciones de largo plazo.
Legisladores demócratas ya han puesto condiciones para aprobar nuevos recursos. Exigen que la administración explique públicamente los objetivos de la guerra y el tiempo estimado de las operaciones antes de autorizar más fondos. La advertencia apunta directamente a la Casa Blanca, que podría enfrentar obstáculos legislativos para continuar la ofensiva.
Trump, por su parte, se mostró triunfalista en un evento en Kentucky. Aseguró que Estados Unidos “ha ganado” la guerra, aunque matizó que las operaciones continuarán hasta concluir la campaña militar. La contradicción entre declarar la victoria y anunciar que la guerra sigue refleja la complejidad del conflicto.
El costo humano también es abrumador. Cerca de dos mil personas han muerto, principalmente en Irán y Líbano. Los mercados energéticos internacionales tiemblan ante la interrupción del suministro en una región clave, y el transporte marítimo sufre las consecuencias de los ataques a embarcaciones.
Mientras tanto, el Pentágono sigue contando balas y misiles. 5,600 millones en dos días es una tasa de gasto que pocos conflictos han visto. La pregunta que flota en Washington es cuánto más está dispuesto a pagar el contribuyente estadounidense por una guerra que su propio presidente dice que ya está ganada.
11,300 millones en seis días. 5,600 millones en municiones durante las primeras 48 horas. 5,500 objetivos destruidos. Las cifras de la guerra contra Irán son mareantes. Y lo peor, advierten los asesores del Congreso, está por venir. La factura final podría multiplicar por cinco la cuenta actual. El precio de la “victoria” de Trump aún no tiene techo.