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Sheinbaum: “Que no se apruebe la reforma no es derrota; no negociamos privilegios”.

Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 12 de marzo de 2026. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo” en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan Citlali Hernández Mora, secretaria de las Mujeres y Noemí Juárez Pérez, subsecretaria de Educación Pública, encargada de la sección “Mujeres en la Historia”. Foto: Gabriel Monroy / Presidencia

La presidenta asegura que mantener la coherencia de la 4T explica el respaldo del 80% de la población, y advierte que no está dispuesta a negociar los principios fundamentales de su gobierno.

“No es una derrota”. La frase de Claudia Sheinbaum resonó en la Mañanera como un parteaguas. La reforma electoral que buscaba eliminar privilegios y acabar con las listas plurinominales no alcanzó los votos necesarios en el Congreso. Pero la presidenta rechazó cualquier lectura que interprete el resultado como un revés. Al contrario: lo presentó como una reafirmación de principios.

Sheinbaum explicó su postura con claridad: la satisfacción no depende de que cada iniciativa sea aprobada, sino de mantener la coherencia. “La gente sabe que uno no está dispuesto a negociar todo”, sentenció. El mensaje apuntaba directamente a quienes esperaban que el gobierno cediera en sus planteamientos para lograr consensos legislativos.

La mandataria vinculó esta actitud con los altos niveles de popularidad que mantiene su administración. Según sus palabras, el respaldo de 8 de cada 10 mexicanos al rumbo del país no es casualidad. “¿Si hubiéramos negociado nuestra soberanía lo tendríamos? No. ¿Si la Presidenta anduviera promoviendo actos de privilegios tendría el apoyo que tengo? No”, cuestionó.

Para Sheinbaum, las máximas de la Cuarta Transformación son el ancla que sostiene la relación entre el gobierno y el pueblo. “No mentimos, no robamos y no traicionamos al pueblo de México”, enunció como los pilares que explican la confianza ciudadana.

La reforma electoral, dijo, buscaba exactamente eso: eliminar privilegios de las élites políticas. Que no haya sido aprobada no significa que el objetivo esté equivocado, sino que hay sectores que se resisten a perder ventajas.

La presidenta fue tajante al afirmar que, sea cual sea el tema, no negociará los fundamentos de su modelo de gobierno. “No es el consenso por el consenso”, aclaró. “Tenemos un mandato popular y convicciones”.

El análisis de la votación en el Congreso estuvo implícito en sus palabras. Sheinbaum dijo que todos vieron “quién votó, quién no votó”. Y añadió: “Eso lo ve la gente y eso es suficiente”. La afirmación deja claro que, más allá de los resultados legislativos, el gobierno confía en que la ciudadanía sabe distinguir entre quienes defienden el interés público y quienes protegen sus privilegios.

La mención a “no negociar todo” y a la “soberanía” resuena en un contexto donde sectores de la oposición han presionado por cambios sustanciales a las iniciativas oficialistas.

La reforma no pasó, pero Sheinbaum no lo llama derrota. Lo llama coherencia. Y sostiene que esa coherencia es la que mantiene el respaldo popular. El mensaje es claro: el gobierno no cambiará sus principios para obtener votos en el Congreso. La gente, dice, ya entendió quién está de su lado.

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