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Morena respalda Plan B de Sheinbaum y exhibe a la oposición: “Votaron en contra por 15 mil millones”.

Luisa María Alcalde y su equipo señalan que el rechazo a la reforma electoral es una victoria democrática que evidencia quién defiende privilegios, mientras la derecha recurre a “mentiras y calumnias” sin argumentos.

Quince mil millones de pesos. Esa fue la cifra que, según Morena, pesó más que cualquier argumento en la votación contra la reforma electoral. El senador Luis Fernando Salazar lo soltó en el episodio 41 de La Moreniza: los partidos que rechazaron la iniciativa de Claudia Sheinbaum no defendían la democracia, defendían su presupuesto. El mensaje, lanzado por la dirigente nacional Luisa María Alcalde, busca reconfigurar la narrativa sobre el revés legislativo.

En el aniversario del programa, Alcalde reunió a Carolina Rangel Gracida, secretaria general de Morena; al senador Salazar; y al secretario de Gobierno de la Ciudad de México, César Cravioto. La mesa discutió lo que consideran una campaña de mentiras de la oposición contra la reforma electoral que buscaba eliminar plurinominales y privilegios.

“La oposición, por no quererle entrar a los temas, siempre la mentira, la calumnia, las generalidades y llegar siempre hasta el absurdo”, denunció Alcalde. El blanco de las críticas fueron los argumentos de la derecha, que calificó la iniciativa como “el fin de la democracia”.

Cravioto puso el dedo en la llaga histórica. “En las épocas del PRI, ¿cuándo hubiéramos visto que los partidos satélite votaran en contra de una iniciativa del presidente en turno?”, cuestionó. Para el morenista, el hecho de que la reforma fuera rechazada incluso con votos de aliados de la 4T y algunos del propio partido demuestra que la democracia mexicana “está más viva que nunca”.

Salazar fue directo al aspecto económico. “Ellos votaron en contra porque tuvieron 15 mil millones de razones para votar en contra”, afirmó, refiriéndose al ahorro que la reforma hubiera significado para el Estado mexicano y que, según dijo, se habría destinado a programas sociales.

Rangel advirtió sobre las consecuencias electorales: “Y así como no les gusta gastar suela y tocar puertas, al pueblo no le gustará votar por ellos”. La secretaria general morenista sugirió que la ciudadanía tomará nota de quiénes protegen sus privilegios.

La no aprobación de la reforma, lejos de ser vista como una derrota, es presentada por Morena como una victoria política. El argumento es que el pueblo puede distinguir entre el partido que busca transformar el sistema y aquellos que se aferran a sus beneficios.

Alcalde garantizó que Morena respaldará el Plan B anunciado por Sheinbaum, enfocado en poner topes a los presupuestos de Congresos Locales y reducir regidurías. La dirigente dejó claro que la lucha contra los privilegios continuará, ahora en el ámbito estatal y municipal.

En otro orden, la mesa abordó la organización territorial de Morena. Cravioto señaló que a la derecha “le molesta que un partido que tiene la Presidencia, la mayoría de los estados, la mayoría en el Congreso, de municipios, de regidores, no esté tirado en la hamaca y se siga organizando”.

Quince mil millones de razones, según Morena, explican el voto de la oposición. La reforma no pasó, pero el partido guinda insiste en que ganó la batalla de la narrativa. El Plan B ya está en marcha. Los privilegios, dicen, tienen los días contados.

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