Trump bombardea “joya de la corona” petrolera de Irán y advierte: volveremos si es necesario.

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El presidente estadounidense ordena ataque contra la isla de Kharg, por donde pasa el 90% del crudo iraní, pero asegura que no destruyó instalaciones petroleras; especialistas alertan sobre riesgo de escalada y precios del petróleo.

La “joya de la corona” energética de Irán ardió bajo las bombas estadounidenses. Donald Trump ordenó este viernes 13 de marzo un bombardeo masivo contra todos los objetivos militares en la isla de Kharg, el nodo por donde fluye el 90% del petróleo que exporta el país persa. En su cuenta de Truth Social, el mandatario se jactó de haber ejecutado “uno de los operativos militares más poderosos en Medio Oriente” y advirtió que podría repetirlo.

El ataque, ejecutado por el Comando Central de Estados Unidos, se dirigió exclusivamente contra instalaciones militares, según aseguró Trump. Afirmó que, pese a tener el armamento más avanzado del mundo, decidió no destruir la infraestructura petrolera de la isla. Pero dejó una advertencia: si Irán o cualquier otro país interfiere con el tránsito por el estrecho de Ormuz, reconsideraría esa decisión.

La isla de Kharg no es un blanco cualquiera. Ubicada a 22 kilómetros de la costa, frente a la provincia de Bushehr, es el corazón del sistema de exportación iraní. Sus aguas profundas permiten el atraque de superpetroleros, una ventaja natural que la mayor parte de la costa iraní no tiene.

Desde este punto se canaliza el crudo proveniente de distintos campos petroleros a través de una red de oleoductos submarinos. Allí se almacena y se carga en buques con destino a los mercados internacionales. Antes del inicio de los ataques, el 27 de febrero, Irán había incrementado las cargas desde Kharg hasta superar los tres millones de barriles diarios, según datos del mercado.

El acceso a la isla ha sido históricamente controlado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Solo se permite el ingreso con credenciales oficiales. Su posición estratégica en el golfo la ha convertido en un objetivo prioritario desde que, en la década de 1960, comenzaron a desarrollarse las infraestructuras que la transformarían en el principal punto de exportación energética del país.

Trump se jacta del ataque, pero los mercados reaccionan con nerviosismo. El precio del barril ronda ya los 119 dólares. Especialistas advierten que un bombardeo directo contra Kharg podría ser contraproducente: privar al régimen iraní de su principal fuente de ingresos podría empujarlo a una respuesta más amplia en toda la región.

La advertencia del presidente estadounidense sobre el estrecho de Ormuz añade más leña al fuego. Por esa vía pasa cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción dispararía los precios a niveles impredecibles.

La joya de la corona iraní fue alcanzada, pero no destruida. Trump lo presenta como un golpe quirúrgico y una advertencia. Para Irán, es una línea roja cruzada. El petróleo sigue fluyendo, por ahora. Pero la pregunta que flota sobre el Golfo es hasta cuándo.

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