Trump rechaza diálogo para poner fin a la guerra con Irán; Teherán cierra la puerta a tregua.

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Aliados de Medio Oriente intentaron mediar para detener el conflicto, pero Washington se niega a negociar mientras Irán promete mantener cerrado el estrecho de Ormuz y amenaza con más ataques.

La diplomacia chocó contra un muro en Washington y Teherán. Fuentes familiarizadas con las gestiones revelaron que el gobierno de Donald Trump rechazó los intentos de sus propios aliados en Medio Oriente para abrir negociaciones que pongan fin a la guerra contra Irán. Al mismo tiempo, dos altos cargos iraníes confirmaron a Reuters que no aceptarán un alto el fuego mientras continúen los ataques estadounidenses e israelíes. La guerra, lejos de detenerse, se prepara para un largo aliento.

Varios países de la región intentaron mediar, según las fuentes. Su objetivo: sentar a las partes a una mesa de diálogo. Pero la respuesta de Washington fue negativa. Irán, por su parte, condicionó cualquier tregua al cese de los bombardeos. La falta de interés mutuo deja sin piso cualquier iniciativa diplomática.

El conflicto ya muestra sus consecuencias más graves. Las víctimas civiles aumentan, el estrecho de Ormuz permanece cerrado por orden de Teherán y los precios del petróleo se disparan en los mercados internacionales. La guerra se extiende y la economía global comienza a resentirlo.

El bombardeo estadounidense contra la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo iraní, evidenció la determinación de Trump de continuar la ofensiva militar. La “joya de la corona” energética de Irán fue alcanzada, aunque el presidente aseguró que solo atacó objetivos militares.

Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo iraní, respondió con una advertencia: el estrecho de Ormuz seguirá cerrado y los ataques contra países vecinos se intensificarán. La amenaza extiende el conflicto más allá de las fronteras iraníes.

El cierre del estrecho de Ormuz es un arma de doble filo. Por esa vía pasa cerca del 20% del petróleo mundial. Irán lo usa como presión, pero la medida también afecta a sus propios aliados y compradores. Los precios del crudo, que ya rondan los 119 dólares, podrían seguir escalando.

La comunidad internacional observa con impotencia. Los intentos de mediación fracasan mientras las dos potencias se atrincheran en sus posiciones. La guerra se cronifica y el riesgo de una expansión regional crece cada día.

Trump no quiere negociar. Irán no acepta tregua. Los aliados árabes intentan mediar, pero sus gestiones rebotan contra la intransigencia de ambos bandos. La guerra en Medio Oriente tiene combustible para rato, y el mundo empieza a pagar la factura en las gasolineras.

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