Ícono del sitio Nenka media

Rusia sale en defensa de Cuba tras amenazas de Trump: “Condenamos la injerencia en la Isla de la Libertad”.

Moscú expresa su “inquebrantable solidaridad” con La Habana después de que el presidente estadounidense advirtiera que podría “tomar el control” de la isla y que puede “hacer lo que quiera” con ella.

Moscú rompió el silencio y lanzó un mensaje directo a Washington: Cuba no está sola. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió este martes una declaración de “inquebrantable solidaridad” con la isla, horas después de que Donald Trump amenazara con “tomar el control” del país caribeño y afirmara que puede “hacer lo que quiera” con él. Sin mencionar al mandatario estadounidense por su nombre, la respuesta rusa fue contundente.

La diplomacia rusa expresó su “profunda preocupación” por la escalada de tensión en torno a lo que llamó la “Isla de la Libertad”. El comunicado condenó “los intentos de grave injerencia en los asuntos internos de un Estado soberano, la intimidación y el uso de medidas restrictivas unilaterales ilegales”.

Las palabras de Moscú llegan en un momento crítico. Trump ha intensificado la presión económica sobre Cuba con un bloqueo petrolero que ha paralizado su ya obsoleto sistema de generación de energía. La isla enfrenta apagones diarios y una crisis humanitaria agravada por el cerco estadounidense.

Rusia no solo condenó, sino que reafirmó su alianza con el gobierno de Miguel Díaz-Canel. “Rusia reafirma su inquebrantable solidaridad con el gobierno y el pueblo fraternal de Cuba”, subrayó el ministerio.

La declaración se inscribe en una relación estratégica que ha cobrado fuerza en los últimos años. Moscú ha sido uno de los principales aliados de La Habana frente al bloqueo, y ha brindado apoyo energético y diplomático en momentos de crisis.

El contexto regional también juega un papel. La presencia de intereses rusos en el Caribe, sumada a los vínculos de Cuba con China e Irán, ha convertido a la isla en un punto de fricción geopolítica entre Washington y Moscú.

Las amenazas de Trump no son un mero exabrupto. El presidente estadounidense ya había señalado a Cuba como el próximo objetivo después de Irán. Su declaración de que podría “tomar el control” de la isla fue interpretada en La Habana y Moscú como una advertencia de posibles acciones militares o de desestabilización.

La respuesta rusa busca enviar un mensaje disuasorio: cualquier movimiento contra Cuba tendrá consecuencias en la relación bilateral con Moscú. La solidaridad declarada no es solo retórica; implica respaldo político y, potencialmente, apoyo en otros ámbitos.

Trump dijo que puede hacer lo que quiera con Cuba. Rusia respondió que la isla no está sola. La partida de ajedrez geopolítico en el Caribe acaba de ganar una pieza clave. Moscú movió ficha. Washington, por ahora, mantiene la amenaza sobre la mesa.

Salir de la versión móvil