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Sheinbaum valora gesto del Rey Felipe VI pero pide avanzar hacia un perdón por los abusos de la Conquista

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 17 de marzo 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación; Esthela Damián Peralta, consejera jurídica del Ejecutivo Federal; Arturo Zaldívar, coordinador de Política; Arturo Saldivar, coordinador de Política y Gobierno de la Presidencia; David Kershenobich, secretario de salud; Edurado Clark, subsecretario de Integración y desarrollo del sector salud; Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Martí Batres Guadarrama, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); Alejandro Svarch Pérez, director general de IMSS-Bienestar. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

La presidenta mexicana reconoce el acercamiento del monarca español tras admitir “excesos” durante la colonización, aunque subraya que la disculpa aún es insuficiente y enfrenta críticas de la derecha en España.

El Rey de España dio un paso, pero Claudia Sheinbaum espera varios más. Felipe VI admitió que durante la Conquista de México hubo abusos por parte de los europeos, un gesto que la presidenta mexicana calificó como un avance en la relación bilateral. Sin embargo, fue tajante: todavía falta camino para llegar al perdón que México espera.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum analizó las recientes declaraciones del monarca español. Las puso en contexto: hace unos años, la carta que envió Andrés Manuel López Obrador solicitando una disculpa pública fue ignorada, lo que provocó un enfriamiento diplomático. Hoy, dijo, la situación es distinta.

“Es un acercamiento del Rey, que reconocemos”, afirmó. Mencionó como señales positivas la visita de Felipe VI a una exposición sobre mujeres indígenas y su admisión pública de los “excesos y exterminios” ocurridos durante la llegada de los españoles.

La mandataria fue cuidadosa al matizar su reconocimiento. Lo declarado por Felipe VI, explicó, no equivale a una disculpa pública plena. “Hay que reconocerlo y seguir avanzando en el diálogo”, sostuvo, dejando claro que el proceso de reparación histórica está inconcluso.

Sheinbaum también señaló la reacción de la derecha española, que ha criticado duramente al Rey por sus declaraciones. “Estalló con todo en contra”, dijo, aludiendo a la resistencia de sectores que aún defienden la narrativa de una Europa civilizadora frente a pueblos originarios “bárbaros”.

La presidenta contrastó esa visión con la realidad histórica: las matanzas de Cholula y el Templo Mayor, la imposición religiosa y la destrucción de culturas milenarias. “Hay muchos españoles que todavía creen eso de que aquí había barbarie”, sentenció.

A pesar del gesto real, Sheinbaum descartó por ahora cualquier invitación formal a Felipe VI para visitar México. La relación avanza, dijo, pero no al ritmo que permita gestos protocolarios de alto nivel. La herida de la Conquista sigue abierta, y el perdón, pendiente.

El reconocimiento del Rey, aunque significativo, no cierra el capítulo. Para el gobierno mexicano, es solo un paso en un proceso que debe incluir una disculpa explícita y un replanteamiento de la narrativa histórica compartida.

Felipe VI admitió los excesos. Sheinbaum lo valora, pero no da por satisfecha la demanda histórica. Mientras la derecha española se rasga las vestiduras, México mantiene la postura: no hubo civilización, hubo conquista; no hubo encuentro, hubo exterminio. El perdón, si llega, deberá ser completo.

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