Ícono del sitio Nenka media

Trump amenaza con “tomar” Cuba y exige la renuncia de Díaz-Canel para negociar.

El presidente estadounidense asegura que la isla es un “Estado fallido” y que tendrá el “honor” de hacerse cargo, mientras el NYT revela que Washington condiciona el diálogo a la salida del mandatario cubano.

“Tomar Cuba”. La frase salió de la boca de Donald Trump frente a periodistas en la Casa Blanca y desató una tormenta diplomática. El mandatario estadounidense aseguró que tendrá el “honor” de apoderarse de la isla, a la que calificó como un “Estado fallido”. La amenaza, lanzada en tono triunfalista, se suma a la exigencia de que Miguel Díaz-Canel renuncie como condición para cualquier avance en las negociaciones bilaterales.

El momento ocurrió durante una ceremonia de firma de una orden ejecutiva. Un periodista preguntó a Trump sobre Cuba y su respuesta fue escalofriante: “Creo que puedo hacer lo que quiera con él, para serles sincero”. Cuando el reportero de Fox, Peter Doocy, le pidió confirmación, Trump repitió: “Tomar Cuba. De alguna forma, sí”.

Horas después, The New York Times reveló más detalles. Según fuentes cercanas a las conversaciones, Washington ha comunicado a La Habana que para lograr avances significativos, Díaz-Canel debe renunciar. El resto del gobierno cubano podría permanecer, pero el líder tiene que irse.

Las declaraciones de Trump no son aisladas. Se inscriben en una estrategia más amplia contra los gobiernos de izquierda en América Latina. El senador Lindsey Graham, uno de sus principales aliados, ya había anticipado el paso: después de Irán, el próximo objetivo es Cuba.

La isla, ubicada a solo 150 kilómetros de Florida, es vista por Washington como una “amenaza excepcional” debido a sus estrechos vínculos con Rusia, China e Irán. La presencia de estas potencias en el Caribe enciende las alarmas en el Pentágono.

Trump no especificó si una eventual acción contra Cuba sería militar, como en Irán, o más parecida a la política aplicada en Venezuela. “No puedo decírselo”, respondió evasivamente.

Miguel Díaz-Canel informó el viernes que ambos gobiernos mantienen negociaciones, aunque sin revelar detalles. Ahora se sabe que la condición estadounidense es su propia salida. El mandatario cubano, de 65 años, llegó al poder en 2018 y ha enfrentado la peor crisis económica en décadas, agravada por el recrudecimiento del bloqueo.

La exigencia de renuncia coloca a La Habana en una encrucijada: negociar con la soga al cuello o resistir y enfrentar las consecuencias. Trump ya advirtió que tiene derecho a hacer “lo que quisiera” con la isla.

“Tomar Cuba” no es una frase al aire. Es la declaración de intenciones de un presidente que ya bombardeó Irán y que ahora mira hacia el Caribe. Díaz-Canel sabe que su renuncia es el precio del diálogo. La pregunta es si Cuba está dispuesta a pagarlo.

Salir de la versión móvil