La presidenta acusa a periódicos de actuar como “medios de propaganda” y pone como ejemplo las falsas acusaciones de censura tras el acuerdo con plataformas para eliminar violencia contra mujeres.
“¿En qué cabeza cabe?”. La pregunta de Claudia Sheinbaum retumbó en Palacio Nacional. La presidenta salió al paso de las críticas que tacharon de censura el acuerdo con plataformas digitales para eliminar contenido violento contra las mujeres. Para ella, es la prueba más reciente de cómo los medios de derecha propagan mentiras a diario. Y defendió las mañaneras como el único espacio donde pueden ser rebatidas.
Sheinbaum dedicó parte de su conferencia a responder a los señalamientos de la prensa que, según dijo, se han convertido en “medios de propaganda política con mentiras”. El ejemplo elegido fue el convenio alcanzado con empresas tecnológicas para denunciar y retirar de redes sociales contenido que violente a las mujeres.
“El mismo día que se anunció, advertían de una supuesta censura por parte del gobierno”, denunció. Para la mandataria, la acusación es absurda: “¿Cómo evitar que haya violencia contra las mujeres en redes sociales es censura? O sea, ellos quieren que haya violencia contra las mujeres en la plataforma, si no, no se entiende”.
La presidenta enmarcó su defensa en el contexto de una guerra mediática que, según ella, su gobierno enfrenta a diario. “Hay medios de comunicación, periódicos algunos de ellos, que son medios de propaganda política con mentiras”, sentenció.
Ante ese escenario, las mañaneras se convierten en un contrapeso necesario. “Si no existiera la mañanera no podríamos decir que son mentiras, ni podríamos dar nuestra versión, ni podríamos debatir”, explicó.
Sheinbaum subrayó que, así como los medios pueden publicar libremente, el gobierno también tiene derecho a informar y debatir. “No hay censura”, aclaró, pero tampoco silencio.
El acuerdo con plataformas digitales fue interpretado por algunos sectores como un intento de control gubernamental sobre el contenido en internet. Sheinbaum lo niega rotundamente y lo presenta como una medida para proteger a las mujeres.
La acusación de censura, dijo, es una mentira con todas sus letras. Y la mañanera es el lugar para desmontarla.
Sheinbaum no cederá el micrófono. Las mañaneras seguirán siendo, dijo, el espacio para dar la versión del gobierno frente a lo que considera una campaña de desinformación. Mientras los medios publiquen, ella responderá. Sin censura, pero sin callar.
