
La presidenta aclara que la revocación de mandato no es obligatoria y que el Ejecutivo solo podrá informar sobre el proceso, no hacer propaganda, tras las dudas de senadores petistas.
Entre risas, pero con mensaje claro. Claudia Sheinbaum lanzó este viernes una advertencia al Partido del Trabajo: defínanse. Los senadores petistas condicionaron su apoyo al Plan B de reforma electoral a cambios en la redacción, especialmente en el tema de la revocación de mandato. La presidenta respondió desde Cancún: “Se tiene que poner de acuerdo el PT si va a apoyar o no va a apoyar, ya depende de ellos”.
La senadora Geovanna Bañuelos había manifestado su respaldo a la iniciativa, pero otros legisladores del PT plantearon objeciones. Según el senador Alejandro González, la dirigencia del partido acordó no fijar una postura definitiva hasta que se resuelvan “problemas de redacción que son ambiguos”, en particular sobre si la presidenta puede promocionar la revocación de mandato.
Sheinbaum fue precisa en la aclaración. La iniciativa, explicó, establece que el Ejecutivo Federal o un número de firmas pueden solicitar la revocación en el tercer o cuarto año de gobierno, no solo en el cuarto como estaba planteado.
La presidenta recordó la experiencia de 2022, cuando se realizó la revocación de mandato de Andrés Manuel López Obrador. En aquel entonces, ni los partidos políticos ni el propio presidente pudieron hablar del tema. “¿Cómo es que alguien que va a revocación de mandato no puede hablar de eso?”, cuestionó.
La propuesta actual, aclaró, no es propaganda: es información. “Que se pueda hablar de ello, en tal fecha va a haber revocación de mandato, es importante que la gente decida si seguimos o no seguimos”, explicó.
El ejercicio democrático, dijo, no es obligatorio. “Y no es obligatorio, es a solicitud”, enfatizó, en respuesta a las inquietudes de los legisladores petistas.
La postura del PT es clave para la viabilidad del Plan B. El partido ha sido un aliado estratégico de Morena en el Congreso, pero sus senadores ahora plantean condiciones. Sheinbaum dejó claro que la iniciativa no será modificada en lo sustancial. La pelota, dijo, está en la cancha de los petistas.
La presidenta se mostró confiada: “Nosotros creemos que sí van a apoyar, pero vamos a ver al final cuál es su posicionamiento”.
El PT tiene que elegir. La reforma electoral avanza con o sin ellos, pero su respaldo es estratégico. Sheinbaum puso las cartas sobre la mesa: la revocación es un derecho ciudadano, no un instrumento de propaganda. Ahora, los petistas deben decidir si acompañan o no el proyecto.