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Comando Sur suma otra muerte en el Caribe: 160 fallecidos en 47 operativos

Un nuevo ataque contra una embarcación presuntamente vinculada al narcotráfico dejó al menos cuatro muertos; la campaña iniciada en septiembre bajo la administración Trump ha intensificado los operativos en el Caribe y el Pacífico.

Cuatro muertos más. Una lancha en el Caribe. Y la cifra que comienza a consolidarse como el saldo de una política: más de 160 personas fallecidas en al menos 47 operativos desde septiembre pasado. Este miércoles, el Comando Sur de Estados Unidos informó de un nuevo ataque contra una embarcación que, según su versión, transitaba por rutas de tráfico en el Caribe. La fuerza de tarea conjunta, bajo la dirección del general Francis L. Donovan, ejecutó la operación. No hubo bajas estadounidenses. Pero en el agua, el número sigue creciendo.

El comunicado del Comando Sur en sus redes sociales fue escueto. Habló de una embarcación en rutas de tráfico, de una operación ejecutada por una fuerza de tarea conjunta, de ausencia de bajas propias. No dio detalles sobre las circunstancias del ataque, ni sobre la identidad de los ocupantes de la lancha. Solo confirmó que al menos cuatro personas murieron.

El operativo de este miércoles no es un hecho aislado. Ocurre días después de otro ataque en el Pacífico oriental, el jueves pasado, también contra una embarcación similar. En ese caso, tres personas sobrevivieron, pero no se precisó el número de víctimas mortales. La campaña, iniciada en septiembre pasado bajo el gobierno de Donald Trump, ha mantenido un ritmo sostenido de operaciones.

Las cifras que acumula el Comando Sur desde entonces son elocuentes. Cuarenta y siete operativos. Más de 160 personas fallecidas. La mayoría en el Caribe y el Pacífico oriental, zonas que Washington identifica como corredores estratégicos para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

La estrategia de Estados Unidos contra las llamadas “narcolanchas” ha intensificado su ritmo en los últimos meses. El modelo operativo combina inteligencia, vigilancia aérea y naval, y ataques directos contra embarcaciones sospechosas. El Comando Sur, responsable de las operaciones militares estadounidenses en América Central, el Caribe y América del Sur, ha sido el brazo ejecutor de esta política.

Cada operativo que el Comando Sur reporta en sus redes sociales sigue un patrón similar: se identifica una embarcación en rutas de tráfico, se despliega una fuerza de tarea conjunta, se ejecuta el ataque, y se confirman bajas sin ofrecer mayores precisiones sobre el perfil de los fallecidos o las circunstancias que llevaron al uso de la fuerza letal.

El ataque del miércoles en el Caribe y el del jueves pasado en el Pacífico oriental muestran que la campaña se despliega en ambos frentes. Washington ha sostenido que estas operaciones son parte de los esfuerzos para interrumpir el flujo de drogas hacia Estados Unidos, pero los críticos señalan la falta de transparencia sobre los criterios que determinan el uso de la fuerza y el creciente número de víctimas mortales.

El elemento más crítico de esta campaña es la opacidad que rodea a cada operativo. El Comando Sur anuncia los ataques, confirma las muertes, pero no ofrece detalles sobre cómo se toman las decisiones de atacar una embarcación, si se intentaron alternativas no letales, o si los fallecidos tenían conexión probada con redes de narcotráfico.

La acumulación de víctimas —más de 160 en 47 operativos en menos de siete meses— sugiere un patrón de uso sistemático de la fuerza letal. Los defensores de derechos humanos han señalado que este tipo de operaciones, cuando se realizan en alta mar y contra civiles que no portan uniformes, plantean interrogantes sobre el debido proceso y el respeto al derecho internacional.

La campaña se inició en septiembre pasado, bajo el gobierno de Donald Trump, y ha continuado sin que hasta ahora se haya presentado un balance público que permita evaluar su efectividad en términos de interrupción del tráfico de drogas versus el costo en vidas humanas. El Comando Sur se limita a reportar las operaciones como parte de su misión, sin entrar en mayores detalles.

Cuatro muertos más en el Caribe. Tres sobrevivientes en el Pacífico oriental la semana pasada. Cuarenta y siete operativos desde septiembre. Más de 160 fallecidos. El Comando Sur suma una nueva entrada en su bitácora de ataques contra embarcaciones que, según su versión, transitaban por rutas de tráfico. La política iniciada por Trump continúa. Y en las aguas del Caribe y el Pacífico, las lanchas siguen siendo alcanzadas, los ocupantes siguen muriendo, y los reportes oficiales siguen siendo tan escuetos como el comunicado de este miércoles.

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