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“Son demonios”: J.D. Vance, el vicepresidente de EE.UU. que cree que los ovnis tienen origen satánico

El segundo republicano más poderoso de la Casa Blanca aseguró en un podcast que los fenómenos aéreos no identificados no son extraterrestres sino “seres celestiales” malignos; promete llegar al fondo de los archivos ovni en sus próximos tres años en el cargo.

No son extraterrestres. Son demonios. La afirmación no proviene de un teólogo ni de un guionista de ciencia ficción. Es de J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, el segundo republicano más poderoso en la Casa Blanca. En una entrevista en el podcast de Benny Johnson, Vance confesó su obsesión por los archivos OVNI y reveló su interpretación teológica: los seres que surcan los cielos y hacen “cosas raras a la gente” son, según su lectura cristiana, entidades malignas.

La confesión de Vance llegó en medio de una conversación sobre su obsesión por los archivos del gobierno sobre fenómenos aéreos no identificados. “Cuando asumí el cargo, estaba obsesionado con los archivos OVNI”, admitió. Luego, dijo, la economía y la seguridad nacional ocuparon su atención. Pero prometió: “Aún me quedan tres años como vicepresidente. Llegaré al fondo del asunto”.

Su enfoque, sin embargo, no es el de un investigador escéptico ni el de un entusiasta de la ciencia ficción. Vance tiene una hipótesis que calza con sus convicciones religiosas. “No creo que sean extraterrestres. Creo que son demonios. Los seres celestiales que vuelan por ahí, que hacen cosas raras a la gente”, explicó. Y añadió un argumento teológico: “Todas las grandes religiones del mundo, incluido el cristianismo, en el que creo, han entendido que hay cosas raras ahí fuera”.

Para Vance, la interpretación de los ovnis como visitantes de otro planeta es parte de un engaño mayor. “Uno de los grandes trucos del diablo es convencer a la gente de que nunca existió”, sentenció.

Vance no es un improvisado en este tema. Su interés por los archivos OVNI es anterior a su llegada a la vicepresidencia. Pero ahora, desde el segundo escalón del poder, tiene acceso a información que la mayoría de los ciudadanos solo puede imaginar. Su promesa de “llegar al fondo del asunto” en los próximos tres años sugiere que planea utilizar su posición para desclasificar documentos.

Cuestionado sobre si ha visitado el Área 51 —el remoto destacamento en Nevada donde según la leyenda el gobierno guarda naves extraterrestres—, Vance respondió que no ha tenido tiempo. Pero no descartó hacerlo. “Ya he tenido un par de ocasiones en las que pensé: ‘Muy bien, vamos al Área 51’. Y luego, simplemente, las fechas del viaje no coincidieron”. Prometió que lo hará.

Las declaraciones de Vance se enmarcan en un contexto donde el propio Donald Trump ha mostrado interés en el tema. El 19 de febrero, el presidente compartió un mensaje en Truth Social comprometiéndose a ordenar la publicación de todos los archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena, FANI y OVNI. “Dado el enorme interés demostrado, ordenaré al secretario de Guerra y a otros departamentos que inicien el proceso de identificación y divulgación”, escribió.

El elemento más crítico de las declaraciones de Vance es la mezcla de su cargo público con una interpretación teológica de fenómenos aún no explicados por la ciencia. Que el segundo hombre más poderoso del país afirme que los ovnis son demonios no es una opinión privada irrelevante. Es una declaración de un funcionario con acceso a los archivos clasificados más sensibles del gobierno.

La hipótesis de Vance no es nueva en los círculos conservadores. Algunos sectores evangélicos han sostenido durante años que los avistamientos ovni son manifestaciones demoníacas diseñadas para desviar a la humanidad de la verdad bíblica. Pero que esa interpretación provenga del vicepresidente le otorga una legitimidad inédita.

El hecho de que Trump también haya impulsado la desclasificación de archivos ovni sugiere que la administración está dando un giro hacia la transparencia en este tema. Pero también abre la puerta a que la interpretación de esos documentos esté teñida por las convicciones religiosas de sus principales funcionarios.

J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, no cree en extraterrestres. Cree en demonios. Dice que los ovnis son “seres celestiales” malignos que hacen “cosas raras a la gente”. Promete que en los próximos tres años llegará al fondo de los archivos clasificados. Trump ya ordenó desclasificarlos. El Área 51 está en la mira. Y mientras tanto, el segundo hombre más poderoso del país libra su propia batalla teológica contra lo que considera uno de los grandes trucos del diablo.

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