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Irán condiciona la paz: quiere garantías para que la guerra “no se repita”.

El presidente Pezeshkian exige compensaciones, cese de hostilidades y responsabilidades claras; mientras Teherán recibe mensajes directos de Washington pero asegura que no hay negociaciones.

La oferta tiene un precio. Y ese precio es alto. Irán ha dejado claro que está dispuesto a poner fin al conflicto con Israel y Estados Unidos, pero no sin condiciones. El presidente Masud Pezeshkian utilizó una conversación telefónica con el jefe del Consejo Europeo, Antonio Costa, para exponer los términos: voluntad hay, pero las garantías deben ser sólidas.

El mandatario iraní enumeró los requisitos. No se trata solo de un alto el fuego. La república islámica exige el fin de lo que denomina “agresión”, el pago de compensaciones financieras, una definición precisa de responsabilidades y la suspensión de las hostilidades en todos los frentes. La fórmula, según sus palabras, pasa por detener la ofensiva israeloestadounidense para normalizar la situación.

Pero hay un trasfondo que tensa cualquier intento de acercamiento. Pezeshkian arremetió contra Estados Unidos con un diagnóstico duro: Washington no cree en la diplomacia. El argumento que esgrimió fue contundente: Irán fue atacado en dos ocasiones mientras estaba inmerso en negociaciones. Para Teherán, esa experiencia marca un límite.

Mientras tanto, en el frente diplomático, ocurre un fenómeno paradójico. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Aragchi, reveló que ha estado recibiendo mensajes directos del enviado especial estadounidense Steve Witkoff. Pero la aclaración llegó de inmediato: esos contactos no equivalen a negociaciones. “Sigo recibiendo mensajes de Witkoff directamente, como antes, y eso no significa que estemos en negociaciones”, precisó el canciller, añadiendo que los mensajes han llegado también a través de intermediarios regionales e incluyen tanto amenazas como intercambios de opiniones.

La postura iraní es inflexible en un punto clave. Aragchi subrayó que Teherán aún no ha respondido al plan de 15 puntos propuesto por Estados Unidos para resolver el conflicto. “No hemos enviado ninguna respuesta al plan propuesto por Estados Unidos ni presentado propuestas o condiciones. Tampoco hemos tomado una decisión sobre las negociaciones”, afirmó, dejando en claro que existen observaciones pendientes.

El canciller también advirtió sobre el terreno. Irán está preparado para responder a “cualquier operación terrestre”, aunque expresó su expectativa de que los adversarios no cometan errores de cálculo. Y en una declaración que eleva el nivel de exigencia, sostuvo que su país no se conforma con un simple cese de fuego. La demanda es mayor: el fin de los conflictos “en toda la región”.

En el horizonte, el estrecho de Ormuz aparece como otro punto de fricción. Pezeshkian atribuyó las tensiones en esa vía marítima estratégica a lo que calificó como acciones hostiles estadounidenses-sionistas contra Irán, al tiempo que criticó las posturas europeas que consideró sesgadas hacia la república islámica. La ecuación es clara: garantías, compensaciones y un fin definitivo de las hostilidades. Sin eso, la voluntad declarada para terminar la guerra no será suficiente.

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