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Velocidad desbocada y curva mortal: así cayó el Tren Interoceánico

El convoy volaba a 111 km/h en rectas, pero al entrar en la zona crítica nadie frenó a tiempo; 14 muertos y 109 heridos, y un silencio oficial que recién ahora se rompe.

El convoy iba demasiado rápido. No una vez, sino en todo el tramo. Los datos de la caja negra fueron implacables: en las rectas, el tren marcó 111 km/h. El máximo legal era 70. Luego llegó la curva de Nizanda, Oaxaca. Ahí debía ir a 50. Iba a 65. La física hizo el resto.

Fuerza centrífuga, masa, radio insuficiente. Los rieles dejaron de sujetar la máquina. Era el 28 de diciembre de 2025. Sobre la Línea Z, con destino Salina Cruz–Coatzacoalcos, 250 personas entre pasajeros y tripulación sintieron el vuelco. Catorce no sobrevivieron. Ciento nueve resultaron heridos.

La Fiscalía General de la República soltó los resultados finales este miércoles 8 de abril. No hubo fallas estructurales. Ni durmientes rotos, ni balasto mal puesto, ni vagones en mal estado. Los peritajes —230 dictámenes, 16 especialidades, la UNAM como colaboradora— lo confirmaron: todo cumplía la norma. Incluso los 41 contratos públicos revisados por la ASF y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno salieron limpios. Sin delitos de uso ilícito de atribuciones. Sin ejercicio indebido del servicio público.

Entonces, ¿qué mató a esos 14 viajeros? La respuesta está en tres personas: el maquinista, el conductor y el jefe de despacho. Los tres fueron detenidos en enero pasado. Ya están vinculados a proceso, con prisión preventiva. La FGR les imputa homicidio y lesiones culposas.

Pero hay un giro que cambia el mapa legal. Mientras los operadores enfrentan la justicia penal, 145 víctimas —114 adultos y 31 niñas, niños y adolescentes— optaron por otro camino. Firma de acuerdos reparatorios con la empresa operadora. Justicia alternativa. Extinción de la acción penal. El proceso fue coordinado por la Segob, la CEAV y la propia Fiscalía.

No todos aceptaron. Quedan cuatro carpetas de investigación. 336 servidores públicos desplegados: ministerios públicos, peritos, policías de la Agencia de Investigación Criminal. El tren descarriló en un segundo. La investigación duró meses. Y la conclusión es brutal: no falló la vía. Falló el juicio humano a 65 km/h.

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