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Vance a Irán: buena fe o fractura en negociaciones de paz

El vicepresidente de EE.UU. viaja a Islamabad con “directrices claras” de Trump; advierte que si Teherán intenta engañar, el equipo no será “tan receptivo”.

Antes de subir al avión con destino a Islamabad, J.D. Vance lanzó un mensaje de doble filo. Estados Unidos quiere un acuerdo con Irán. Pero no a cualquier precio. La condición del vicepresidente fue explícita: negociación “de buena fe”.

—Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, sin duda estaremos dispuestos a tenderles la mano —manifestó.

La advertencia llegó inmediatamente después. Si Teherán intenta “engañar”, dijo Vance, “se darán cuenta de que el equipo negociador no va a ser tan receptivo”. La frase no fue una advertencia menor. Fue un límite trazado antes del primer apretón de manos.

Pakistán actuará como mediador en este encuentro previsto para el sábado. La delegación estadounidense tiene peso político: Vance al frente, acompañado del enviado especial Steve Witkoff y de Jared Kushner, yerno de Trump. El presidente, según reveló el vicepresidente, entregó “directrices bastante claras” a sus negociadores.

Del otro lado de la mesa, Irán envía a uno de sus funcionarios de más alto rango aún con vida. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, encabezará la delegación persa. Su presencia es significativa: muchos de los principales dirigentes de Irán han muerto en la agresión de EE.UU. e Israel, incluido el anterior líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. Le acompañará el canciller Abbas Araghchi.

El punto de tensión no es solo el contenido de la negociación, sino el contexto de desconfianza. Los temas centrales ya están definidos: el programa de enriquecimiento de uranio, el desarrollo de misiles balísticos y la plena reapertura del estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, busca una garantía que va más allá de lo técnico: un final más permanente de las hostilidades por parte de Washington.

Vance se mostró optimista sobre el tono. “Vamos a intentar que la negociación sea positiva”, dijo. Pero la condición ya está puesta. Buena fe o fractura. Islamabad es el escenario. El mundo, espectador.

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