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Papa a Trump: “No tengo miedo”, la paz no es debilidad

León XIV responde desde el avión rumbo a Argelia a las críticas del mandatario estadounidense; cardenales respaldan su postura frente a la guerra y las políticas migratorias.

El vuelo papal tenía destino a Argelia. Pero antes de despegar políticamente, León XIV lanzó un mensaje claro a Donald Trump: no le teme. No a sus críticas. No a su administración. El pontífice respondió este 13 de abril a los ataques del presidente estadounidense, que días antes lo había calificado como “débil” en política exterior y “terrible” en su papel internacional.

—No tengo miedo —aseguró el Papa a periodistas a bordo del avión.

León XIV, primer pontífice nacido en Estados Unidos, dejó en claro que sus palabras no son un ataque a nadie. “El mensaje del Evangelio es muy claro: bienaventurados los que construyen la paz”, subrayó. Y defendió su derecho a alzar la voz frente a la guerra, al sufrimiento civil y al cierre de fronteras. No como político, dijo, sino como pastor.

Trump había arremetido con dureza. Lo acusó de “perjudicar a la Iglesia católica” y de “complacer a la izquierda radical”. Incluso publicó en redes sociales una imagen generada con inteligencia artificial donde aparece como una figura de Jesucristo, rodeado de militares y símbolos patrióticos. El mensaje implícito era claro: el Papa está equivocado; él, no.

El punto de tensión llegó con una declaración más personal. Trump aseguró que prefería al hermano del Sumo Pontífice, Louis, simpatizante del mandatario y partidario de sus medidas migratorias. Y lanzó una afirmación de alto voltaje: de no haber llegado a la Casa Blanca, León XIV no habría sido elegido líder de la Iglesia.

El Papa no entró en ese terreno. Se mantuvo en el suyo: espiritual y pastoral. “Mi responsabilidad es alzar la voz con fuerza contra la guerra”, dijo, y promover el diálogo multilateral entre Estados como única vía para resolver conflictos. Advirtió que algunas acciones militares no cumplen con los principios de “guerra justa” dentro de la doctrina católica.

Los cardenales estadounidenses Blase Cupich, Robert McElroy y Joseph Tobin respaldaron al pontífice. Coincidieron en que su liderazgo es una guía moral frente a la escalada en Medio Oriente y las políticas migratorias que generan temor en comunidades migrantes, incluso afectando la asistencia a misas en español.

León XIV no pidió disculpas. No retrocedió. Desde el cielo, camino a Argelia, reiteró que seguirá construyendo paz. Sin miedo. Sin dobleces. Y sin confundir su sotana con un escaño político.

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