La presidenta asegura que el maíz está barato y critica diferencias de hasta 60 pesos en el jitomate; adelanta reuniones del PACIC para frenar aumentos injustificados.
La tortilla no subirá. Punto. Claudia Sheinbaum fue tajante este martes 14 de abril. La presidenta desmintió las versiones que circulaban sobre un posible incremento de entre 2 y 4 pesos por kilogramo. Los representantes del sector tortillero habían lanzado la advertencia. Ella respondió con datos.
—No hay ninguna razón para el aumento de la tortilla —afirmó durante la conferencia matutina.
El argumento de la mandataria es simple y directo: los precios del maíz se encuentran en niveles bajos. Sin presión en el insumo base, no hay justificación para trasladar un alza al consumidor. “Una persona dijo que iba a aumentar el precio de la tortilla, eso no es cierto”, sentenció.
Apenas conoció la información, Sheinbaum actuó. Se comunicó con el titular de la Secretaría de Agricultura, Julio Berdegué Sacristán, para revisar la situación con productores y actores del sector. No es solo una declaración. Es una instrucción presidencial.
El punto de tensión no es solo la tortilla. Es todo el entramado de precios de la canasta básica. La presidenta cuestionó las diferencias abismales que detectó en otros alimentos.
—¿Cómo es posible que el kilo de jitomate esté a 20 pesos en tiendas del ISSSTE y en otros lugares hasta en 80 pesos? —cuestionó.
La diferencia es de 60 pesos por un mismo producto. Sheinbaum fue clara: “Algo raro hay ahí”. Y advirtió que ningún comercializador debe aprovechar condiciones del mercado para elevar precios de manera indebida.
El gobierno federal no se quedará de brazos cruzados. Esta misma semana, Sheinbaum sostendrá reuniones con productores, comercializadores y tiendas de autoservicio. Será en el marco del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), la herramienta heredada de la administración anterior que busca contener la inflación en productos básicos.
La presidenta fue enfática: su gobierno intervendrá para estabilizar los precios si es necesario. La tortilla no subirá. El jitomate deberá explicar sus saltos. Y los intermediarios, advertidos.
