Díaz-Canel encabezó el aniversario en la esquina de 23 y 12, donde Fidel Castro proclamó el carácter socialista en 1961 tras un bombardeo de aviones estadounidenses.
Cuba no olvida. Cuba conmemora.
El presidente Miguel Díaz-Canel encabezó este 16 de abril el acto por el 65 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, que coincide con la formación del Partido Comunista de Cuba y el Día del Miliciano. La cifra que impacta: al menos 50 mil personas se congregaron en la histórica esquina de las calles 23 y 12 de La Habana.
El dato más impactante no es la multitud. Es la historia que late detrás.
Fue en ese mismo lugar donde, el 16 de abril de 1961, Fidel Castro —fallecido en 2016— declaró el carácter socialista de la Revolución. Sus palabras fueron un desafío directo a Washington: “Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos ahí en sus narices y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos”.
El punto de tensión está en el origen de esa fecha. La proclamación ocurrió durante las honras fúnebres de las víctimas de un bombardeo ejecutado el 15 de abril de 1961. Tres escuadras de aviones estadounidenses, tripulados por mercenarios, atacaron sin declaración de guerra y con insignias cubanas para simular una rebelión interna. El saldo: siete muertos y 53 heridos. Esa es la herida que dio origen al socialismo cubano.
Díaz-Canel fue contundente en su discurso central. Definió el socialismo como “la sociedad donde el hombre es hermano y no el lobo del hombre”. Y agregó: “Sin el socialismo, Cuba no se habría convertido en ejemplo para muchas personas en el mundo y en el vocero leal y constante de las causas más justas”.
A su lado estuvieron las máximas figuras del Partido: Esteban Lazo Hernández, Manuel Marrero Cruz y Roberto Morales Ojeda, integrantes del Buró Político, junto a otras autoridades gubernamentales. No fue un acto menor. Fue una demostración de unidad.
Pero la jornada no terminó con el discurso. También comenzó el V Coloquio Internacional Patria, un evento de tres días con una particularidad que rompe con lo solemne: será gratuito y estará dirigido a niños. Se realiza en una antigua fábrica de bicicletas, con dos naves. Una albergará las sesiones del encuentro. La segunda resguardará una programación infantil: obras de teatro, manualidades, proyecciones de caricaturas, juegos, venta de libros, alimentos y artesanías populares.
El cierre del relato es una imagen doble. Por un lado, 50 mil personas recordando el bombardeo de 1961 y reafirmando el socialismo. Por otro, niños jugando y aprendiendo en una fábrica reciclada. La memoria y el futuro, en el mismo día.
