Inversión de casi 6 mil millones de pesos consolida red ferroviaria estatal mientras se alista conexión directa al AIFA y expansión hacia Pachuca
Cinco mil novecientos noventa y nueve millones de pesos. Esa es la cifra que define la nacionalización total del Tren Suburbano. El gobierno federal, bajo la conducción de Claudia Sheinbaum, concretó la compra del cien por ciento de las acciones del sistema, transformándolo en una Empresa de Participación Estatal Mayoritaria operada por el pueblo de México.
Jorge Alberto Mendoza Sánchez, director de Banobras, anunció la operación que involucró acuerdos con CAF —consorcio español— y Omnitren, firma mexicana. El movimiento representa, en palabras de las autoridades, el traspaso definitivo “de manos privadas a manos del pueblo”, cerrando un capítulo de concesión que inició con la puesta en marcha del servicio en 2008.
La reconstrucción del impacto operativo revela dimensiones estratégicas: más de 45 millones de usuarios movilizados en el último año, siete estaciones interconectadas y 27 kilómetros de vía que vinculan la Ciudad de México con el Estado de México. Cada trayecto, de aproximadamente 25 minutos, conecta ahora con el Tren “El Insurgente”, recientemente inaugurado, ampliando el abanico de movilidad metropolitana.
El punto de tensión administrativa: Fonadin asumirá la operación del sistema y heredará los compromisos financieros vigentes. Mientras se ultiman detalles con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes para concluir la transferencia de activos, la maquinaria pública se prepara para gestionar uno de los corredores ferroviarios más transitados del país.
La expansión marca el siguiente horizonte. Este domingo 26 de abril entrará en funciones el ramal Lechería-Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, permitiendo viajar desde el centro capitalino hasta la terminal aérea sin trasbordos complejos. Pero el plan no se detiene ahí: ya se trabajan extensiones hacia Pachuca y rutas que integrarán otras regiones nacionales bajo el esquema del plan ferroviario de pasajeros.
Sheinbaum avanzó detalles tarifarios: el viaje completo al AIFA costará 45 pesos, mientras trayectos cortos se ubicarán en 11.50 y 26.50 pesos. Además, se busca incorporar el sistema de tarjeta multimodal de la capital, facilitando la interconexión con otros medios de transporte público.
Con la adquisición consumada y la expansión en marcha, el gobierno federal consolida una red ferroviaria pública de mayor alcance. La pregunta que persiste: ¿logrará esta gestión estatal mejorar la eficiencia del servicio mientras mantiene tarifas accesibles para millones de usuarios diarios?
Mientras los preparativos para la inauguración del ramal al AIFA avanzan, un principio queda establecido: la movilidad masiva, bajo control público, se erige como pilar del proyecto de transformación nacional.
