Cole Tomas Allen, de 31 años, enfrentaba cargos por armas y agresión a agente federal tras irrumpir con escopeta, pistola y cuchillos en evento con Trump; autoridades creen que actuó solo sin motivo esclarecido
Escopeta. Pistola. Varios cuchillos. Y una intención declarada: causar el máximo daño posible.
Cole Tomas Allen, identificado por agentes como el hombre armado reducido cerca de la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, enfrenta dos cargos por uso de arma de fuego y uno por agresión contra un agente federal con arma peligrosa, según confirmó la secretaria de Justicia de EE.UU., Jeanine Pirro.
La reconstrucción del perfil del sospechoso revela una biografía fragmentada entre lo académico, lo tecnológico y lo personal. Residente de Torrance, suburbio del área de Los Ángeles, Allen combinaba su labor como profesor a tiempo parcial en C2 Education —donde fue nombrado “profesor del mes” en diciembre de 2024— con el desarrollo de videojuegos independientes.
El punto de tensión investigativa: ningún motivo ha sido divulgado y las autoridades sostienen que Allen actuó en solitario. Sin embargo, su trayectoria académica y sus intereses personales plantean interrogantes. Graduado del Instituto Tecnológico de California en 2017 con licenciatura en Ingeniería Mecánica, obtuvo una maestría en Ciencias de la Computación en la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills el año pasado.
Durante su etapa en Caltech, Allen participó en una asociación cristiana y en un club de juegos con pistolas de espuma. Apareció en un anuncio de graduación universitario publicado en Facebook en 2017, que mostraba imágenes suyas de adulto y de niño con un peluche. También fue mencionado en un reportaje local por desarrollar un prototipo de freno de emergencia para sillas de ruedas.
Su faceta como desarrollador incluye “Bohrdom”, juego independiente disponible en Steam por US$ 1,99, descrito como combate asimétrico, no violento y basado en habilidades, inspirado en un modelo de química parcialmente realista. Allen registró la marca del nombre en 2018 y trabajaba en un segundo proyecto provisionalmente titulado “First Law”.
La noche del sábado y la madrugada del domingo, agentes del FBI se concentraron frente a una vivienda vinculada con Allen en Torrance. La policía acordonó la calle, dirigió reflectores hacia la propiedad y helicópteros de noticias sobrevolaron la zona. Un vecino, que pidió anonimato, afirmó que el padre del sospechoso es amable y conversador, aunque no estaba seguro de si Allen residía en esa propiedad.
Un dato adicional emerge de registros de la Comisión Federal Electoral: Allen donó US$ 25 a la campaña presidencial de Kamala Harris en octubre de 2024. Este detalle, aunque menor en monto, añade una capa política al perfil del individuo.
Con el sospechoso bajo custodia y la investigación en curso, una pregunta persiste: ¿cómo una trayectoria aparentemente estable —educación de élite, empleo docente, desarrollo creativo— deriva en un intento de ataque armado contra figuras de alto nivel? Mientras las autoridades profundizan en la pesquisa, el caso Allen expone la complejidad de perfilar a individuos cuyas motivaciones permanecen ocultas tras capas de normalidad aparente.
