Con la firma de un pacto estratégico, el Gobierno Federal ordena que toda obra pública y vivienda social priorice insumos hechos en casa, buscando autonomía y protección al empleo.
La soberanía productiva es el objetivo detrás del “Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana”. En la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum oficializó una estrategia que busca transformar la dinámica de las compras públicas: a partir de ahora, el acero nacional será el eje rector de la infraestructura del país. Este convenio, enmarcado en el Plan México y el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, no es solo un documento administrativo, sino un intento de cerrar la puerta a las importaciones y fortalecer la manufactura interna.
El despliegue operativo estará bajo la lupa de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, liderada por Raquel Buenrostro, quien definió tres pilares: contratación pública preferencial, esquemas de financiamiento a la infraestructura y un compromiso total con los programas de vivienda. La consigna es clara: carreteras, trenes y complejos habitacionales deben construirse con manos y acero mexicano.
La magnitud del compromiso es considerable: 19 instituciones gubernamentales y tres cámaras empresariales se han sumado al esfuerzo. Según Sergio de la Maza, presidente de la CANACERO, el acuerdo busca blindar cerca de 90,000 empleos directos y proteger inversiones que ya superan los 8,000 millones de dólares. Por su parte, Marcelo Ebrard subrayó que este sector es el corazón de la autonomía productiva, advirtiendo que el gobierno se enfocará en combatir prácticas comerciales desleales.
El sector vivienda, representado por Carlos Ramírez Capó, será uno de los mayores motores de este plan, calculando que cada unidad habitacional demanda al menos dos toneladas de acero. El Programa de Vivienda del Bienestar servirá, entonces, como el principal cliente para absorber la producción nacional. Sheinbaum insiste: este es un esquema de beneficio mutuo entre trabajadores, empresas y el Estado, diseñado para que el crecimiento del país no dependa de mercados extranjeros.
